17 Agosto 2008 Seguir en 
"La naturaleza no ha dotado al varón y a la mujer de un sentido absoluto de monogamia y fidelidad, por el contrario, el instinto es más poligámico que monogámico", sostiene Luis María Aller Atucha, autor del libro "Nosotros los infieles. El matrimonio y sus permisos en el siglo XXI". El comunicador social que preside la Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual y que disertará próximamente en Tucumán, conversó con LA GACETA acerca del adulterio.
- Ser infiel, tanto en el hombre como en la mujer, ¿es un hábito adquirido o una necesidad fisiológica? ¿Hay investigaciones científicas que lo demuestren?
- Para definir infidelidad debemos primero definir la fidelidad. La fidelidad es una pauta cultural que depende de tiempo y espacio, ya que en diferentes épocas históricas el concepto de fidelidad-infidelidad ha cambiado y en el mismo tiempo histórico, en diferentes espacios geográficos, los conceptos son variables. Hay culturas que a la infidelidad femenina se la castiga con la muerte por lapidación (actualmente en ciertas culturas musulmanas) y en otras se toma como una posibilidad de la vida de relación. Por lo tanto, el hecho de ser fiel, es una pauta impuesta por nuestra cultura judeo-cristiana que considera que la relación sexual se debe tener exclusivamente dentro del matrimonio y con fines reproductivos. La naturaleza no ha dotado al varón y a la mujer de un sentido absoluto de monogamia y fidelidad, por el contrario, el instinto es más poligámico que monogámico. Desde la psicología evolutiva y la antropología se puede demostrar que esto es así. No hay evidencia científica que determine que la naturaleza hizo al ser humano monógamo y que, por lo tanto, el ser humano esté fisiológica y psicológicamente preparado para ser fiel. Lo que sí ha dotado la naturaleza a la pareja humana es un sentido de pertenencia y estabilidad emocional y erótica muy fuerte que dura entre 5 y 7 años, el tiempo necesario para poder cuidar la cría y asegurar la perpetuación de la especie. Pero nada más.
- Si el adulterio es "natural" o ha sido "naturalizado", ¿por qué provoca el rechazo del otro? ¿Por qué resulta insoportable cuando se lo descubre?
- El concepto de fidelidad absoluta, desde siempre y para siempre, está cambiando. Ya se acepta el divorcio, la posibilidad de tener nuevas parejas y la aceptación de convivir con alguien que tiene una historia sexual con varias parejas anteriores. Esto era impensable hace sólo 50 años atrás. Por lo tanto, de a poco se va incorporando en la cultura el hecho de que mi pareja pueda gustar y tener fantasías con un o una tercera y hasta algún encuentro sexual. El gran problema son los celos, el sentido de pertenencia del otro, de la otra. Si esto me pertenece, nadie puede desearlo o disfrutarlo. Cuando se solucione el problema de los celos se superará el problema de la infidelidad. Mientras existan los celos y el sentido de posesión (es "mi mujer", es "mi" marido) el conflicto seguirá presente. Si bien las relaciones sexuales paralelas al matrimonio son una práctica cotidiana, y las pocas investigaciones que hay al respecto las muestran mayoritarias, todavía este hecho no ha sido asumido, sobre todo por los varones, ya que sigue imperando la doble moral de que el "varón puede pero la mujer no".
- ¿La infidelidad rompe el vínculo con una pareja estable? ¿En todos los casos es así? ¿Cuándo no provoca daños?
- Particularmente, no creo que las relaciones paralelas al matrimonio rompan con el vínculo matrimonial, ni para que exista el deseo y la posibilidad de una relación extra matrimonial el vínculo deba estar desgastado. Puede estar intacto y aparecer las "ganas" lo mismo. Creo, además, que es al contrario; una relación paralela puede "airear" la relación de pareja y revitalizarla. También creo (no lo puedo probar) que no causa daños cuando la pareja está muy sólidamente conformada, es madura y acepta, implícita o explícitamente, el derecho del otro, de la otra, a tener libertad sexual. No es simple, pero vamos en camino de logarlo.
- ¿Hay diferentes modos de ser infiel? ¿Cuál es el motor de la infidelidad?
- Por el momento, cuando hablamos de infidelidad lo hacemos referidos a la relación sexo-genital. Otro tipo de compartir está aceptado. Está aceptado compartir secretos, espacios laborales, espacios de simpatías políticas, ser confidentes, tener una gran intimidad intelectual y afectiva, eso no se restringe. Cuando entra la relación genital empieza el problema. Por lo tanto, por ahora, infidelidad es relación sexual con otra u otro al costado de la relación de pareja estable.
- Ser infiel, tanto en el hombre como en la mujer, ¿es un hábito adquirido o una necesidad fisiológica? ¿Hay investigaciones científicas que lo demuestren?
- Para definir infidelidad debemos primero definir la fidelidad. La fidelidad es una pauta cultural que depende de tiempo y espacio, ya que en diferentes épocas históricas el concepto de fidelidad-infidelidad ha cambiado y en el mismo tiempo histórico, en diferentes espacios geográficos, los conceptos son variables. Hay culturas que a la infidelidad femenina se la castiga con la muerte por lapidación (actualmente en ciertas culturas musulmanas) y en otras se toma como una posibilidad de la vida de relación. Por lo tanto, el hecho de ser fiel, es una pauta impuesta por nuestra cultura judeo-cristiana que considera que la relación sexual se debe tener exclusivamente dentro del matrimonio y con fines reproductivos. La naturaleza no ha dotado al varón y a la mujer de un sentido absoluto de monogamia y fidelidad, por el contrario, el instinto es más poligámico que monogámico. Desde la psicología evolutiva y la antropología se puede demostrar que esto es así. No hay evidencia científica que determine que la naturaleza hizo al ser humano monógamo y que, por lo tanto, el ser humano esté fisiológica y psicológicamente preparado para ser fiel. Lo que sí ha dotado la naturaleza a la pareja humana es un sentido de pertenencia y estabilidad emocional y erótica muy fuerte que dura entre 5 y 7 años, el tiempo necesario para poder cuidar la cría y asegurar la perpetuación de la especie. Pero nada más.
- Si el adulterio es "natural" o ha sido "naturalizado", ¿por qué provoca el rechazo del otro? ¿Por qué resulta insoportable cuando se lo descubre?
- El concepto de fidelidad absoluta, desde siempre y para siempre, está cambiando. Ya se acepta el divorcio, la posibilidad de tener nuevas parejas y la aceptación de convivir con alguien que tiene una historia sexual con varias parejas anteriores. Esto era impensable hace sólo 50 años atrás. Por lo tanto, de a poco se va incorporando en la cultura el hecho de que mi pareja pueda gustar y tener fantasías con un o una tercera y hasta algún encuentro sexual. El gran problema son los celos, el sentido de pertenencia del otro, de la otra. Si esto me pertenece, nadie puede desearlo o disfrutarlo. Cuando se solucione el problema de los celos se superará el problema de la infidelidad. Mientras existan los celos y el sentido de posesión (es "mi mujer", es "mi" marido) el conflicto seguirá presente. Si bien las relaciones sexuales paralelas al matrimonio son una práctica cotidiana, y las pocas investigaciones que hay al respecto las muestran mayoritarias, todavía este hecho no ha sido asumido, sobre todo por los varones, ya que sigue imperando la doble moral de que el "varón puede pero la mujer no".
- ¿La infidelidad rompe el vínculo con una pareja estable? ¿En todos los casos es así? ¿Cuándo no provoca daños?
- Particularmente, no creo que las relaciones paralelas al matrimonio rompan con el vínculo matrimonial, ni para que exista el deseo y la posibilidad de una relación extra matrimonial el vínculo deba estar desgastado. Puede estar intacto y aparecer las "ganas" lo mismo. Creo, además, que es al contrario; una relación paralela puede "airear" la relación de pareja y revitalizarla. También creo (no lo puedo probar) que no causa daños cuando la pareja está muy sólidamente conformada, es madura y acepta, implícita o explícitamente, el derecho del otro, de la otra, a tener libertad sexual. No es simple, pero vamos en camino de logarlo.
- ¿Hay diferentes modos de ser infiel? ¿Cuál es el motor de la infidelidad?
- Por el momento, cuando hablamos de infidelidad lo hacemos referidos a la relación sexo-genital. Otro tipo de compartir está aceptado. Está aceptado compartir secretos, espacios laborales, espacios de simpatías políticas, ser confidentes, tener una gran intimidad intelectual y afectiva, eso no se restringe. Cuando entra la relación genital empieza el problema. Por lo tanto, por ahora, infidelidad es relación sexual con otra u otro al costado de la relación de pareja estable.
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