Las calles del centro lucieron desiertas a la hora del partido

Muchos negocios cerraron antes del horario habitual.

POR LA PELOTA.
POR LA PELOTA.
16 Agosto 2008
La pasión por el "santo" todo lo puede. "La paz llegó una hora antes. A las 21.30 casi no había gente en la calle. Y eso que es viernes por la noche. Ni cuando juega la Selección pasa algo así", aseguró María Emilia Pedraza, agente de la Patrulla Urbana encargada de vigilar la zona del microcentro.
Los comercios adelantaron el cierre de sus puertas. A las 21.10, la mayoría de los locales de las peatonales ya no atendían al público, y 20 minutos después más de la mitad estaba con las luces apagadas. "Los empleados nos pidieron permiso para ir a ver el partido. No se lo podíamos negar. Además, sabíamos que no habría clientes en la calle", explicó Marcos Medina, encargado de una vaquería de Mendoza al 500.
Cuando el encuentro ya se disputaba en Avellaneda, decenas de tucumanos recorrían las calles desesperados en busca de un taxi. "Hace 20 minutos que estoy dando vueltas buscando uno. Es una desgracia, todo se fueron a ver el partido", apuntó Mariano Juárez, empleado de comercio.
Los únicos que se quedaron en el microcentro fueron los vendedores ambulantes. "No sé para qué vine. No hay nadie en la calle. Me hubiera quedado en casa y al menos no perdía plata", se lamentó el artesano Ernesto Galíndez.
Los bares recibieron una importante cantidad de personas, aunque no era la esperada. "Llegaron los que viven muy lejos, los demás se fueron a sus casas. Nos mató que el comercio haya cerrado más temprano de lo normal", comentó Juan Carlos Reyes, mozo de un bar que está ubicado en Salta al 200.
"Son los clientes habituales, no hubo un aumento de la demanda. Algunos vinieron más temprano que de costumbre, pero nada más. La historia habría sido otra si el partido se hubiera jugado a las 19", agregó el empleado gastronómico.
Sólo la semana del colegio Sagrado Corazón rompió la calma de Barrio Norte. Los bares y restaurantes que tenían televisores pudieron atraer a unos cuantos comensales. "Esto está muerto y, hasta que no terminen de jugar los ?santos? queridos, no vendrá nadie", comentó el mozo Mario Pedraza.

Rincón santo
Manifestación. El plantel abandonó el hotel "Viamonte", ubicado frente a la sede de la AFA, a las 18.45 y se dirigió al estadio "Juan Domingo Perón", donde se jugó el partido. Se trasladó en un colectivo de la empresa Flecha Bus, secundado por cuatro policías que se movilizaban en motos. Al llegar a la 9 de Julio se toparon con una manifestación y por eso tardaron más de lo esperado para llegar a Avellaneda. Un par de horas antes, Dante Bautista había salido en una combi llevando la utilería.Esta vez no viajó Pedro Chambilla Vélez. Lo reemplazó el kinesiólogo Alejandro Alemán.

Regreso. La delegación retornará mañana a Tucumán, en un vuelo de línea que saldrá a las 10. Por el fin de semana largo no consiguieron pasajes para volver hoy. Los jugadores que tienen familiares en Buenos Aires fueron autorizados a visitarlos. El resto permanecerá en el hotel. "El lunes por la mañana el plantel se entrenará pensando en el partido que jugaremos el domingo 24 contra Argentinos Juniors, en La Ciudadela", señaló el profesor Gastón González.

Televisión. Carlos Roldán fue invitado al programa "90 minutos de fútbol" que se emite por el canal deportivo Fox Sports. El técnico contó su experiencia en San Martín y fue felicitado por su trabajo.

Aplausos. Los jugadores debían reunirse en el comedor del hotel a las 12.30 para almorzar. La mayoría llegó antes de la hora fijada, pero algunos tardaron en aparecer por el lugar. Gustavo Ibáñez, Jorge Serrano, Raúl Saavedra y Gerardo Solana fueron recibidos con aplausos por haberse demorado. Mucho más ruidosa fue la bienvenida a Facundo Pérez Castro. El volante fue autorizado a salir del hotel para visitar a su hijito, Santino, y a su esposa, y tardó demasiado en volver.

Habilitado. Andrés Imperiale lució tranquilo. Horas antes del partido llegó el fax que permitió su habilitación para jugar en San Martín. El defensor viajó con su notebook y se dedicó a chatear con sus familiares y amigos.

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