07 Agosto 2008 Seguir en 
BEIJING.- Políticos de primer nivel de todo el mundo, kung-fu por todos lados, acróbatas y fuegos artificiales. Todo indica que la ceremonia inaugural de los XXIX Juegos Olímpicos, que comenzarán mañana en Beijing, constituirá un espectáculo sin precedentes, que emocionará al mundo. Según horario de la Argentina, la fiesta se iniciará a las 9 y será televisada por TyC Sports y Canal 7. En Tucumán, aún no se sabe si alguno de los canales locales de aire retransmitirá las imágenes.
Junto al presidente estadounidense, George W. Bush, el jefe de gobierno ruso, Vladimir Putin, y el mandatario francés Nicolas Sarkozy, se espera la presencia de más de 80 jefes de Estado, monarcas y otros mandatarios políticos. En el show cultural y en la ceremonia participarán unas 20.000 personas. Al final, poco antes de la medianoche china, sobre la ciudad se encenderán unos estruendosos fuegos artificiales, con 29.000 petardos y cohetes. El himno olímpico será un secreto hasta el final, pero se sabe que lo interpretarán la cantante británica Sarah Brightman y el astro del pop chino Liu Huan.
Para los chinos, esta fiesta de inauguración es bastante más que deporte y espectáculo: millones de personas de todo el mundo recibirán a través de la televisión una manifestación del más puro nacionalismo chino. En el comité organizador se deshacían ayer en elogios. La ceremonia, de tres horas y media de duración, fue promocionada como "brillante, internacional, moderna y representante de la honorable antigua cultura china y la singularidad del país".
Veintiocho compañías recorrerán el Estadio Nacional, denominado "Nido de Pájaro", con capacidad para 90.000 espectadores. Allí se verán desde luchadores de kung-fu hasta bailarinas en minifalda. Sólo la entrada y el izamiento de la bandera china durará 14 minutos.
Tras dos siglos de pobreza, aislamiento y humillaciones por los extranjeros, despreciados antaño como bárbaros, los chinos quieren mostrarse a todo el mundo con sus mejores galas. Incluso, la agencia estatal Xinhua escribió exultante: "¡Beijing está que arde! China está que arde! No importa lo que pase: los esfuerzos del pueblo chino convierten a Beijing en la ciudad eterna".
El organizador de la ceremonia, Wang Ping, cifra la cantidad de acróbatas y bailarines en 15.000. Representarán a la cultura china en todas sus facetas, desde los mitos de la antigüedad hasta la recuperación de las últimas décadas.
Como primera delegación desfilará, como siempre en los Juegos Olímpicos, la griega, seguida de Guinea. Los últimos en ingresar al Estadio Nacional serán Zambia y China. Al final, habrá mucho estruendo. Unos 14.000 petardos y cohetes serán disparados dentro y en los alrededores del estadio, y otros 15.000 en diversos puntos de la ciudad.
Junto al presidente estadounidense, George W. Bush, el jefe de gobierno ruso, Vladimir Putin, y el mandatario francés Nicolas Sarkozy, se espera la presencia de más de 80 jefes de Estado, monarcas y otros mandatarios políticos. En el show cultural y en la ceremonia participarán unas 20.000 personas. Al final, poco antes de la medianoche china, sobre la ciudad se encenderán unos estruendosos fuegos artificiales, con 29.000 petardos y cohetes. El himno olímpico será un secreto hasta el final, pero se sabe que lo interpretarán la cantante británica Sarah Brightman y el astro del pop chino Liu Huan.
Para los chinos, esta fiesta de inauguración es bastante más que deporte y espectáculo: millones de personas de todo el mundo recibirán a través de la televisión una manifestación del más puro nacionalismo chino. En el comité organizador se deshacían ayer en elogios. La ceremonia, de tres horas y media de duración, fue promocionada como "brillante, internacional, moderna y representante de la honorable antigua cultura china y la singularidad del país".
Veintiocho compañías recorrerán el Estadio Nacional, denominado "Nido de Pájaro", con capacidad para 90.000 espectadores. Allí se verán desde luchadores de kung-fu hasta bailarinas en minifalda. Sólo la entrada y el izamiento de la bandera china durará 14 minutos.
Tras dos siglos de pobreza, aislamiento y humillaciones por los extranjeros, despreciados antaño como bárbaros, los chinos quieren mostrarse a todo el mundo con sus mejores galas. Incluso, la agencia estatal Xinhua escribió exultante: "¡Beijing está que arde! China está que arde! No importa lo que pase: los esfuerzos del pueblo chino convierten a Beijing en la ciudad eterna".
El organizador de la ceremonia, Wang Ping, cifra la cantidad de acróbatas y bailarines en 15.000. Representarán a la cultura china en todas sus facetas, desde los mitos de la antigüedad hasta la recuperación de las últimas décadas.
Como primera delegación desfilará, como siempre en los Juegos Olímpicos, la griega, seguida de Guinea. Los últimos en ingresar al Estadio Nacional serán Zambia y China. Al final, habrá mucho estruendo. Unos 14.000 petardos y cohetes serán disparados dentro y en los alrededores del estadio, y otros 15.000 en diversos puntos de la ciudad.
El último relevo de la antorcha
Nadie sabe quién será el último relevista que encenderá el fuego olímpico en el pebetero del Estadio Nacional. Los astros Yao Ming (basquet) y Liu Xiang (atletismo) parecen estar descartados porque ya portaron la llama, uno en la plaza de Tiananmen y otro a la entrada de Beijing. El gran candidato es el gimnasta y empresario Li Ning, aunque no se descarta una sorpresa de último momento.(DPA-Especial)
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