Capolungo sostiene que un modo de hacer frente a la pérdida de algunas sanas tradiciones (como resultado del mercantilismo impuesto por la sociedad de consumo) y el deterioro de los vínculos entre padres e hijos (producto del ritmo de vida que llevan los adultos hoy en día), es reflotar aquellas cosas que conducen a algo productivo. "Hay que olvidarse de la computadora y los videojuegos y programar una tarde en el cine, o en el teatro. Antes, el día del niño se festejaba con los amigos del barrio o con los papás que nos llevaban, por ejemplo, a hacer volar un barrilete", contó.
Tarde en el parque
Para algunas familias ya es una tradición ir al parque o a una plaza para agasajar a los chicos en su día. Tres opciones son el parque 9 de Julio, la plaza Urquiza y el parque Avellaneda que cuentan con juegos. Sebastián Ramos, el papá de Santiago que tiene 11 meses, acostumbra llevarlo a la plaza para que juegue con los chicos. Aunque el pequeño todavía no camina "se divierte en los jueguitos y con los chicos", dijo Sebastián.
Flavio Correa y María de los Angeles Morales, ya compraron para sus hijas Agustina y Guadalupe, un bebote, un coche y un trencito. "Eso es lo que pidieron", contaron. No obstante, planean festejar el día de los niños al aire libre. "Vamos a venir a la plaza porque les gusta venir al tobogán", dijo Flavio.
Juan José Ibáñez decidió que llevará a sus pequeños a jugar. "Al más grande lo vuelven loco los autos, al más chico los peloteros y a mí me gusta el tejo. Así que, por un rato, también seré un niño el domingo", contó.
Si bien a los chicos les hace bien jugar con sus amigos, el juego con los padres también es importante en la infancia. Por ello, subrayó el médico que es conveniente elegir una actividad que a todos les agrade y que los papás se predispongan para pasar el día haciendo lo que a los chicos les divierte. "Si el deporte no es una opción, se puede ir al cine. Lo importante es que los padres estén con los chicos, coman pochoclos con ellos, escuchen sus comentarios... Otras alternativas son llevarlos a tomar un helado o salir de paseo en bicicleta", dijo. Para él, no importa lo que se haga sino que parta de la premisa de que el afecto le hace bien a cualquiera. "El objetivo es que se sientan queridos, seguros y agasajados", recalcó.







