26 Julio 2008 Seguir en 
CANTABRIA, España.- Un equipo de investigadores descubrió varias especies de insectos que quedaron atrapados hace 110 millones de años en un yacimiento de ámbar, y que se encuentran en excelente estado de conservación.
El hallazgo de los científicos del Instituto Geológico y Minero de España se produjo en la cueva de El Soplao, cerca de la localidad de Rábago, en la región de Cantabria. Esta zona estaba inundada por el mar y por lagunas bordeadas por bosques de coníferas que exudaron la resina que dio origen al yacimiento.
Además de pequeñas avispas, de moscas, de chinches, de arañas, de cucarachas y de mosquitos chupadores de sangre (que se alimentaban picando a los dinosaurios), el ámbar encierra una tela de araña que despertó un gran interés entre los científicos. También contiene restos fósiles de coníferas y el fragmento de ámbar azul más antiguo que se ha datado hasta ahora en el mundo.
El valor del descubrimiento radica en que un pequeño trozo de ámbar se convirtió en un muestrario de la comunidad de insectos que existía hace millones de años. También aportará información sobre el cambio climático.
Tras estos primeros resultados, a los geólogos le espera ahora una excavación intensiva de la que están seguros que saldrán "nuevas sorpresas", porque los restos fósiles son tan abundantes que permitirán seguir investigando durante décadas e incluso durante generaciones. (Especial)
El hallazgo de los científicos del Instituto Geológico y Minero de España se produjo en la cueva de El Soplao, cerca de la localidad de Rábago, en la región de Cantabria. Esta zona estaba inundada por el mar y por lagunas bordeadas por bosques de coníferas que exudaron la resina que dio origen al yacimiento.
Además de pequeñas avispas, de moscas, de chinches, de arañas, de cucarachas y de mosquitos chupadores de sangre (que se alimentaban picando a los dinosaurios), el ámbar encierra una tela de araña que despertó un gran interés entre los científicos. También contiene restos fósiles de coníferas y el fragmento de ámbar azul más antiguo que se ha datado hasta ahora en el mundo.
El valor del descubrimiento radica en que un pequeño trozo de ámbar se convirtió en un muestrario de la comunidad de insectos que existía hace millones de años. También aportará información sobre el cambio climático.
Tras estos primeros resultados, a los geólogos le espera ahora una excavación intensiva de la que están seguros que saldrán "nuevas sorpresas", porque los restos fósiles son tan abundantes que permitirán seguir investigando durante décadas e incluso durante generaciones. (Especial)







