25 Julio 2008 Seguir en 
"El público lector de la Argentina sigue teniendo un grado de fragmentación muy interesante. Hay índices que indican que en el país se está leyendo un poco menos, y que Argentina está ubicada, en líneas de lectura, como un país medio", afirma Vicente Muleiro, escritor y editor de la revista cultural "Ñ".
En un diálogo telefónico con LA GACETA, el autor de "La balada del asador" (su novela más reciente") opinó que si bien la Argentina ya no es el país que en los años 40 y 50 hizo historia con su mercado editorial, todavía queda el cimbronazo de esa edad de oro, y habló de la relación entre periodismo y cultura, tema sobre el cual volverá hoy en Tucumán. A las 19.30, en el Centro Virla, Muleiro disertará en el marco del X Julio Cultural.
-¿Por qué tomaron vuelo propio los suplementos culturales de Clarín (revista "Ñ"y de "La Nación"?
- Los suplementos culturales, en el marco de esos tremendos "paquetes" de papel que son hoy los diarios, tenían un grado muy fuerte de invisibilidad. El recurso de la revista sirvió para hacerlos visibles.
-¿Cómo concilian, en el caso de la revista "Ñ", dos términos que no siempre se entienden, como cultura y mercado?
- Al formar parte de un multimedio, la relación "mercado- producción cultural", en la era de las industrias culturales, es inevitable. Pero ello no implica renunciar a otras zonas de la cultura que no forman parte de la circulación de dinero. Por ejemplo, en la Argentina hubo en la década de los años 90 un proceso de trasnacionalización de las grandes editoriales. Un temblor frío corrió entonces por las espaldas de todos los escritores, porque pensaron que toda literatura que no estuviera vinculada con el mercado no iba a tener cabida. Sin embargo,pasaron dos cosas: esas mismas editoriales se reservaron espacio para la literatura; y los nichos que dejaron libres fueron muy bien aprovechados por sellos como "Cuenco del plata", "Adriana Hidalgo", "Beatriz Viterbo" e "Interzonas". Los medios se reservan un lugar para esa literatura. Tienen que hacer un ejercicio inevitable de pluralidad. Se ha ido estableciendo en la práctica una fórmula por la cual conviven productos de altísima producción mediática con otros que responden a gustos más formados a a través del tiempo.
-¿Cómo es la relación entre crítica, best seller y gusto popular?
- Es muy difícil que una revista cultural le haga una crítica positiva a un libro de Wilbur Smith, o de Coelho, o de Dan Brown. Sin embargo, funcionan por otros circuitos. El gusto popular no repara en la crítica; que, por otro lado, tiene derecho a opinar como le venga en gana. Muchos de esos best sellers recuperan un gusto de lectura que viene de la novela del siglo XIX, y que fue trasmutando en la novela semanal de los años 20. Son gustos de lectura popular que se reformulan, sumado a que se ponen en marcha verdaderos aparatos de promoción.
- ¿Cuál es el tema de su última novela?
- "La balada del asador" trata de bajar a historias concretas el clima de inseguridad y de retiro del Estado que se percibió en Buenos Aires hacia fines de los años 90; a cierta pérdida de códigos y una imposibilidad de convivencia, con un punto de eclosión en la caída de De la Rúa, en 2001.
- Está la mirada del periodista...
- Es inevitable; estoy en un medio desde el cual balconeo la realidad política de otra manera; y porque además hice periodismo político durante diez años en "Clarín". Además, generacionalmente, el cruce entre política y cultura me sigue identificando, y no renuncio a él. Puedo discutir con él, pero es mi cruce generacional.
En un diálogo telefónico con LA GACETA, el autor de "La balada del asador" (su novela más reciente") opinó que si bien la Argentina ya no es el país que en los años 40 y 50 hizo historia con su mercado editorial, todavía queda el cimbronazo de esa edad de oro, y habló de la relación entre periodismo y cultura, tema sobre el cual volverá hoy en Tucumán. A las 19.30, en el Centro Virla, Muleiro disertará en el marco del X Julio Cultural.
-¿Por qué tomaron vuelo propio los suplementos culturales de Clarín (revista "Ñ"y de "La Nación"?
- Los suplementos culturales, en el marco de esos tremendos "paquetes" de papel que son hoy los diarios, tenían un grado muy fuerte de invisibilidad. El recurso de la revista sirvió para hacerlos visibles.
-¿Cómo concilian, en el caso de la revista "Ñ", dos términos que no siempre se entienden, como cultura y mercado?
- Al formar parte de un multimedio, la relación "mercado- producción cultural", en la era de las industrias culturales, es inevitable. Pero ello no implica renunciar a otras zonas de la cultura que no forman parte de la circulación de dinero. Por ejemplo, en la Argentina hubo en la década de los años 90 un proceso de trasnacionalización de las grandes editoriales. Un temblor frío corrió entonces por las espaldas de todos los escritores, porque pensaron que toda literatura que no estuviera vinculada con el mercado no iba a tener cabida. Sin embargo,pasaron dos cosas: esas mismas editoriales se reservaron espacio para la literatura; y los nichos que dejaron libres fueron muy bien aprovechados por sellos como "Cuenco del plata", "Adriana Hidalgo", "Beatriz Viterbo" e "Interzonas". Los medios se reservan un lugar para esa literatura. Tienen que hacer un ejercicio inevitable de pluralidad. Se ha ido estableciendo en la práctica una fórmula por la cual conviven productos de altísima producción mediática con otros que responden a gustos más formados a a través del tiempo.
-¿Cómo es la relación entre crítica, best seller y gusto popular?
- Es muy difícil que una revista cultural le haga una crítica positiva a un libro de Wilbur Smith, o de Coelho, o de Dan Brown. Sin embargo, funcionan por otros circuitos. El gusto popular no repara en la crítica; que, por otro lado, tiene derecho a opinar como le venga en gana. Muchos de esos best sellers recuperan un gusto de lectura que viene de la novela del siglo XIX, y que fue trasmutando en la novela semanal de los años 20. Son gustos de lectura popular que se reformulan, sumado a que se ponen en marcha verdaderos aparatos de promoción.
- ¿Cuál es el tema de su última novela?
- "La balada del asador" trata de bajar a historias concretas el clima de inseguridad y de retiro del Estado que se percibió en Buenos Aires hacia fines de los años 90; a cierta pérdida de códigos y una imposibilidad de convivencia, con un punto de eclosión en la caída de De la Rúa, en 2001.
- Está la mirada del periodista...
- Es inevitable; estoy en un medio desde el cual balconeo la realidad política de otra manera; y porque además hice periodismo político durante diez años en "Clarín". Además, generacionalmente, el cruce entre política y cultura me sigue identificando, y no renuncio a él. Puedo discutir con él, pero es mi cruce generacional.







