25 Julio 2008 Seguir en 
El amistoso que Atlético jugó contra Platense, como preparación para su vuelta a la Primera "B" Nacional, ya es historia. Sin embargo, todavía se escuchan opiniones cambiantes por parte de sus simpatizantes sobre la derrota por 3 a 2.
Los más exitistas fueron al estadio de Central Norte con la intención de ver cómo los "decanos" daban muestra de su contundencia futbolística, algo que se hizo una costumbre en el Argentino "A". En tanto, los más realistas sabían que, como todo cambio de categoría y, sobre todo si es superior, habrá que redoblar los esfuerzos para conseguir los objetivos.
A esta altura de la preparación no se puede ser contundente en el análisis, especialmente cuando se asume la posición crítica. Algunos hinchas se retiraron del estadio preocupados por el nivel de juego del equipo. Ellos seguramente esperaban ver a Atlético superando en todas las líneas a un adversario que arrastra graves inconvenientes económicos, aspecto que le imposibilita conseguir los refuerzos que pretende el técnico Javier Baena. Tampoco hay que dramatizar. Esto es el comienzo.
Haber mantenido la base del plantel que ganó el ascenso es una ventaja para el técnico Héctor Rivoira. Su mayor preocupación por estos días es lograr que los jugadores que se sumaron a este proceso logren acoplarse a ese aceitado engranaje. El equipo necesita sumar minutos de juego y que las incorporaciones (Javier Páez, Juan Manuel Azconzábal y Leopoldo Guitérrez) conozcan a sus compañeros. Por ahora, Claudio Sarría sigue siendo la carta ganadora, pero necesita compañía. La defensa busca afianzarse y el medio campo no ofrece mayores complicaciones. El proceso está en marcha. Hay que tener paciencia.
Los más exitistas fueron al estadio de Central Norte con la intención de ver cómo los "decanos" daban muestra de su contundencia futbolística, algo que se hizo una costumbre en el Argentino "A". En tanto, los más realistas sabían que, como todo cambio de categoría y, sobre todo si es superior, habrá que redoblar los esfuerzos para conseguir los objetivos.
A esta altura de la preparación no se puede ser contundente en el análisis, especialmente cuando se asume la posición crítica. Algunos hinchas se retiraron del estadio preocupados por el nivel de juego del equipo. Ellos seguramente esperaban ver a Atlético superando en todas las líneas a un adversario que arrastra graves inconvenientes económicos, aspecto que le imposibilita conseguir los refuerzos que pretende el técnico Javier Baena. Tampoco hay que dramatizar. Esto es el comienzo.
Haber mantenido la base del plantel que ganó el ascenso es una ventaja para el técnico Héctor Rivoira. Su mayor preocupación por estos días es lograr que los jugadores que se sumaron a este proceso logren acoplarse a ese aceitado engranaje. El equipo necesita sumar minutos de juego y que las incorporaciones (Javier Páez, Juan Manuel Azconzábal y Leopoldo Guitérrez) conozcan a sus compañeros. Por ahora, Claudio Sarría sigue siendo la carta ganadora, pero necesita compañía. La defensa busca afianzarse y el medio campo no ofrece mayores complicaciones. El proceso está en marcha. Hay que tener paciencia.







