Aerografía para enchular todo lo que se te ocurra

17 Julio 2008
El tunning puso en la vidriera una técnica artística que hasta ese momento todos veían, tal vez sin saber que existía. Se usó para pintar fotos, cuando en sólo en blanco y negro y la era digital parecía de ciencia ficción (con suerte); o para hacer gigantografías y carteles para anunciar películas y cosas así.
Pero ahora la aerografía está en todos lados, y el conocimiento de estas técnicas no tiene límites. Eso dice Paulo Ponce, quien lleva 20 años experimentando y seis trabajando a full junto con su socio Franco Sánchez Vicari, en el taller Mac Leod.
“La mayoría de los trabajan en aerografía pintan de espaldas, para que nadie conozca sus técnicas. Nosotros decidimos enseñar a usarlas, porque se las puede aplicar a cualquier expresión artística y porque tienen una salida laboral concreta y rápida”, explica Paulo.
Por eso, como uno de los grupos que organiza el Tinta Nakuy en el Virla, brindará un seminario y una charla sobre aerografía aplicada (ver recuadro). “Haremos un taller de tres días en el que vamos a trabajar en una pieza desde cero, hasta su acabado. Va a ser algo tipo ‘Utilísima’, bien práctico y claro”, ejemplifica.
La charla, que se realizará el viernes 25, estará orientada a la fantasía y la ilustración, en concordancia con la temática del encuentro.
La expresión más visible de la aerografía está en los autos y motos tunneados, a imagen y semejanza de los que compiten o se hacen en programas como “Enchúlame la máquina”, entre otros. Y esa es la razón por la que también se enseñará a modelar el plástico que se usa en las cachas de las motos, o en las entradas y los alerones de aire de los autos tunneados.
Pero no es la única aplicación. “En nuestro taller tenemos alumnos que vienen de la Facultad de Artes que buscan complementar técnicas, o usar estas para aplicarlas a sus trabajos; también gente que quiere hacer su propia moto o auto, diseñadores de moda y de interiores, tatuadores...”, enumera Paulo.
Aunque todavía hay quienes discuten el carácter artístico de la aerografía, para paulo es un debate sin sentido. “El aerógrafo es una herramienta, como el pincel”, confirma. Pero a diferencia de otras expresiones, en esta el artista no tiene contacto directo con el plano que está trabajando, explica.
Lo mejor, dice Paulo, es que cualquiera puede hacer aerografías. “Si sabe dibujar o tiene conocimientos técnicos del arte, mucho mejor, aunque tampoco es ninguna garantía”, dice quien también fue tatuador y músico, dos ramas emparentadas con ese mundo mágico que surge a partir de una pistola que lanza pintura impulsada por un compresor de aire.

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