Las parroquias tienen problemas para afrontar los gastos de mantenimiento

Los templos dependen de las limosnas que aportan los fieles y, en menor medida, del Estado nacional. La Catedral tuvo un rojo de $ 73.000 el año pasado. No obstante, la Iglesia analiza dejar de recibir fondos del Gobierno.

AUSTERIDAD. Los padres Pepe y Hernán dependen de la solidaridad de los vecinos hasta para comer. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
AUSTERIDAD. Los padres Pepe y Hernán dependen de la solidaridad de los vecinos hasta para comer. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
15 Junio 2008
Todo suma. Desde la moneda de la viuda, pasando por los aportes del Estado, hasta las donaciones de empresarios y las grandes campañas anuales como las de Cáritas. Pero las cuentas no siempre cierran. Y no son pocos los curas que juntan hasta los centavos para pagar la luz, el gas o el teléfono... de las parroquias católicas.
En las misas de los templos céntricos se suelen hacer las mejores colectas, pero ni aun así se reúnen los fondos necesarios. Lo refleja la carta parroquial de la Catedral distribuida hace poco entre los fieles. "Necesitamos la colaboración económica de quienes pueden ayudarnos", decía el texto. Luego indicaba que en 2007, sobre $ 346.000 recibidos se gastaron $ 419.000. Es decir que el rojo fue de $ 73.000. "Son montos nada despreciables, que se obtienen gracias al aporte y limosnas de los fieles", reconoció el párroco de la Catedral, monseñor José Arbó. A continuación aclaró: "ni la parroquia ni los sacerdotes tienen ningún sueldo ni del Vaticano ni del Estado ni de las grandes empresas".
El vicario general de la Arquidiócesis, monseñor Melitón Chávez, reveló que el dinero que se obtiene de los fieles es el principal sostén de la Iglesia. "Si bien la institución percibe un aporte del Estado nacional (ver "Lo que nunca se animó a preguntar"), este sólo representa una ayuda, que no alcanza ni para el 7% de los gastos", dijo. Sin embargo, para monseñor Chávez y para muchos otros sacerdotes, lo ideal sería que los propios fieles católicos sean los que sostuvieran la religión "con su tiempo, sus talentos y su dinero".
Monseñor Chávez considera que la independencia económica no significará que los sacerdotes tengan mayor libertad de hablar sobre la realidad social, ya que ahora también la tienen. "El aporte del Estado nunca debe condicionar la libertad del sacerdote para hacer el anuncio del Evangelio y denunciar las situaciones contrarias a la Palabra de Dios. La independencia puede ayudar a los fieles a hacerlos corresponsables de la Iglesia. Para ello es necesario que cada párroco informe sobre los ingresos y egresos de la parroquia, qué destino tiene la limosna y cuáles son las necesidades. De esa manera se va a lograr un mayor compromiso", recomendó el religioso.
El vicario cree que el aporte del Estado también debería llegar a otros credos. "Como ocurre en otros países, se podría hacer una contribución de los fieles, mediante la recaudación del Estado. Que el aporte vaya a cada credo, según la religión de cada persona, o para alguna ONG como la Cruz Roja, en el caso de que el ciudadano sea agnóstico", sugirió. "Así se clarificaría la idea que tiene mucha gente sobre el dinero de la Iglesia", señaló.
También recordó que desde 1997, el Episcopado Argentino viene trabajando sobre la reforma económica de la Iglesia. El trabajo de los obispos quedó cristalizado en el Plan Compartir, uno de cuyos objetivos es "acrecentar el espíritu de comunión de bienes" entre los fieles. Esto quiere decir que cada uno sea capaz de donar su tiempo, sus capacidades y su dinero para el sostenimiento del culto.
El vicario comentó que en Alemania se estableció un impuesto que vuelve al culto del ciudadano que lo pagó. Además, los curas tienen sueldo del Estado. "Es una paradoja, porque son sociedades muy laicistas y, sin embargo, les pagan sueldo a los curas", reflexionó monseñor Chávez.

Los fieles también se ocupan de conseguir fondos

En la parroquia San Antonio, de Los Ralos, no se ve mucho dinero, pero es posible que el cura vuelva a su casa con una gallina bajo el brazo. "Aquí la riqueza está en otro lado; se la ve en los corazones, en las actitudes, en la predisposición para ayudar", afirma entre mate y mate el padre Pepe Abuin, quien comparte la capilla con el joven sacerdote Hernán Alvarado, que hace poco llegó a la parroquia.
Si bien los gastos son muchos ($ 90 de teléfono, $ 130 de luz, el sueldo de una secretaria y dos sacerdotes, entre otros), el saldo no dio negativo. "Este año, la colecta de Cáritas se triplicó; pasamos de una recaudación de $ 330 a $ 1.053. La comunidad es muy generosa, porque además de dinero también hizo muchas donaciones en mercadería y ropa", afirmó con satisfacción.
Los padre Pepe y Hernán no gastan en alimentos porque los invitan a almorzar y a cenar todos los días en la casa de algún parroquiano. Hacen memoria y cuentan: "gastamos $ 1.800 en el pago de servicios, recaudamos un promedio de $ 2.200 entre limosna, colectas, sacramentos e intenciones de la misa. Podemos decir que tenemos el dinero suficiente para afrontar todos los gastos, porque esta es una comunidad que aporta mucho", afirman con orgullo. Mientras los sacerdotes hablan no dejan de entrar las donaciones. Esa tarde se iban a celebrar las fiestas patronales de San Antonio y cada uno hace su aporte en alimentos para celebrar en comunidad.
Mientras los sacerdotes visitan las nueve capillas a su cargo, un equipo de vecinos se encarga de procurar los recursos.

Lo que nadie se atrevió a preguntar

- ¿EL ESTADO SOSTIENE A LA IGLESIA CATOLICA? Hace un aporte en virtud del artículo 2º de la Constitución Nacional, que dice: "El Gobierno Federal sostiene el culto católico, apostólico, romano". En la época colonial, la Santa Sede había cedido a los reyes de España el cobro del diezmo y de las primicias (impuestos) a condición de dar a la Iglesia el sustento económico. En 1822, la Iglesia perdió este beneficio y, a cambio, se impuso al Estado la obligación de sostener económicamente al clero y pagar los gastos del culto. Por eso se incluyó ese compromiso en la Constitución argentina.

- ¿LOS CURAS COBRAN SUELDO? Sí, pero no del Estado, sino de la propia comunidad de cada parroquia. Se fijó el monto en $ 600. Cuando estos recursos no alcanzan, el Arzobispado acude en su ayuda. Los sacerdotes que se desempeñan como capellanes de hospitales o como profesores de la Universidad cobran sueldo estatal.

- ¿CUANTO GANA UN OBISPO? Por la ley nacional 21.950, cobra el 80% de la remuneración de un juez de primera instancia, lo que equivale a unos $ 7.200 por mes.

- ¿SE JUBILAN LOS SACERDOTES? Los que trabajan en la administración pública, en colegios o en universidades hacen sus aportes y se jubilan como cualquier otro ciudadano. La mayoría hace aportes a una mutual, que le da servicios de salud. El sacerdote se jubila con un haber de aproximadamente $ 500. Como ese dinero generalmente no le alcanza para sus gastos. El Arzobispado los ayuda para que puedan afrontar enfermedades u otra situación difícil.

- ¿LA IGLESIA PAGA IMPUESTOS? Las parroquias, como todas las instituciones sin fines de lucro, están exceptuadas del pago de impuestos. Deben pagar los servicios que consumen: luz (aunque cada parroquia gestiona una reducción de la tarifa), gas, teléfono, internet (es esencial para los curas del interior de la provincia), personal para la limpieza del templo y otros gastos.

- ¿A QUE SE DESTINA LA LIMOSNA? Se pagan servicios, sueldos de los sacerdotes y del personal, gastos de misas y misiones evangélicas.



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