18 Mayo 2008 Seguir en 
Aunque por sus venas corre sangre mapuche, su padre no fue un cacique. Es homónimo del beato Ceferino Namuncurá, hijo del cacique Manuel Namuncurá, que sucedió al legendario jefe Calfucurá. También nació en Río Negro pero no en Chimpay como el beato Ceferino, de quien es sobrino bisnieto, sino en Jacobacci, una localidad más pequeña.
Tampoco luce vincha ni plumas sobre su cabeza de cabellos canos y enrulados. Goza de buena salud y desde hace 27 años reside en La Plata, donde estudió y se graduó como ingeniero electrónico. Las señales de humo son una simpática anécdota en su presente de celulares y computadoras, para comunicarse con sus numerosos parientes de la comunidad indígena mapuche que hoy residen en localidades de La Pampa, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, el propio Río Negro y del sur de Chile.
Cambió el arco y las flechas por la tecnología de punta. Ceferino Alberto Namuncurá, padre de dos nenas, de siete y 13 años, no aspira a ser beato ni santo a pesar de que peregrina por todo el país desde su condición de interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), función desde la cual colabora con las comunidades indígenas de todo el país.
El ingeniero Namuncurá vino a Tucumán para cumplir con una petición de la legisladora Carolina Vargas Aignasse: le entregó nueve computadoras para una sala de educación que se habilitó el jueves a la noche en Villa 9 de Julio.
Recientemente hizo una entrega a la comunidad Diaguita de Yavi Chico, en el noreste de Jujuy, para instalar una radio de baja frecuencia. Anunció que volverá a Tucumán para completar la entrega de computadoras para 10 escuelas de esta provincia.
Tampoco luce vincha ni plumas sobre su cabeza de cabellos canos y enrulados. Goza de buena salud y desde hace 27 años reside en La Plata, donde estudió y se graduó como ingeniero electrónico. Las señales de humo son una simpática anécdota en su presente de celulares y computadoras, para comunicarse con sus numerosos parientes de la comunidad indígena mapuche que hoy residen en localidades de La Pampa, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, el propio Río Negro y del sur de Chile.
Cambió el arco y las flechas por la tecnología de punta. Ceferino Alberto Namuncurá, padre de dos nenas, de siete y 13 años, no aspira a ser beato ni santo a pesar de que peregrina por todo el país desde su condición de interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), función desde la cual colabora con las comunidades indígenas de todo el país.
El ingeniero Namuncurá vino a Tucumán para cumplir con una petición de la legisladora Carolina Vargas Aignasse: le entregó nueve computadoras para una sala de educación que se habilitó el jueves a la noche en Villa 9 de Julio.
Recientemente hizo una entrega a la comunidad Diaguita de Yavi Chico, en el noreste de Jujuy, para instalar una radio de baja frecuencia. Anunció que volverá a Tucumán para completar la entrega de computadoras para 10 escuelas de esta provincia.







