A los 14 años era piquetera y hoy dirige una empresa que exporta ropa

La in­te­gran­te de la coo­pe­ra­ti­va ba­rrio La Jua­ni­ta, de La Ma­tan­za, sor­pren­dió con sus ideas. La dirigente social dice que la desocupación provoca violencia y marginación, y que el asistencialismo atenta contra el trabajo.

REALISTA. “La desocupación provoca en quien la padece la ausencia de proyectos de vida”, expresó Flores. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
REALISTA. “La desocupación provoca en quien la padece la ausencia de proyectos de vida”, expresó Flores. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
17 Mayo 2008
Silvia Gabriela Flores era piquetera a los 14 años y hoy a los de 27 años lidera la editorial de textos de la exitosa cooperativa "Barrio La Juanita", de Gregorio de Laferrere, en el partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires.
"A los 14 años era piquetera. Estaba resentida, enojada y marginada. Mi padre se había quedado sin trabajo al cerrar la última metalúrgica de La Matanza. Por eso salíamos a cortar la ruta para reclamar oportunidades de trabajao. También ocupábamos terrenos para asentamientos precarios de nuestros compañeros y hasta llegamos a quemar edificios públicos", contó a a LA GACETA la hija de Héctor "Toty" Flores, uno de los principales referentes del Movimiento de Trabajadores Desocupados, que nació en el país en 1994.
"Nuestra realidad comenzó a cambiar, a partir de 1997, cuando rechazamos los planes Trabajar que el Gobierno nos ofreció en respuestas a los reclamos", destacó "Gaby" la joven dirigente del MTD de La Matanza, que impresionó al auditorio en la jornada de cierre del Foro de Violencia y Sociedad, que organizó la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT, con su singular historia.
"La negativa de recibir un subsidio por no trabajar, nos llevó a una búsqueda desesperante que nos hizo descubrir nuestra potencialidad. Aunque realidad fue un acto de rebeldía y enojo porque íbamos a perder la posibilidad y la dignidad de volver a trabajar, después nos dimos cuenta de que esa actitud de rechazo había pegado en el corazón de un proyecto político-cultural, que de hecho dejó sin posibilidades de trabajo a dos millones de personas, que además están cautivas del asistencialismo y el clientelismo. Nuestra vivencia fue común a la que hoy viven numerosos sectores marginales del país", enfatizó
Flores explicó que sin formación ni capacitación y sin asociación ni trabajo no podían integrarse socialmente ni incursionar en el sistema productivo. "La desocupación produce violencia, marginación y ausencia de proyectos de vida. Y en La Matanza, con 2,2 millones de habitantes, y 800.000 votantes potables, el asistencialismo y el clientelismo es moneda corriente en los políticos. Al quedar excluidos de la cultura del trabajo los jóvenes optan por lo mas pernicioso: la droga, el alcohol, el robo y la irracional obsesión de morirse pronto", destacó
"El mañana no importa -continuó su relato- y sólo se vive el hoy. Pero un convenio del MPD a través de la cooperativa que creamos en el barrio con la Universidad San Martín nos abrió las puertas. No sólo yo sino también otras jóvenes y ex piqueteros comenzamos a formarnos y graduarnos en educación popular, psicología social, liderazgos sociales y en oficios con salida laboral rápida".
"Así cambiamos e hicimos posible construir el éxito propio con trabajo digno y esfuerzo. Pero antes salimos de la violencia para poder pensar", afirmó la dirigente.

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