Despiertan nuevas ocupaciones al ritmo de la tecnología y de los afectos

Las nuevas necesidades sociales son captadas por personas curiosas y observadoras, que saben sacarle el jugo a su imaginación. La importancia que cobraron el ocio y el tiempo libre abrieron muchas opciones en el mercado para explotar, según el experto en marketing Alejandro Grosse. Alternativas turísticas.

28 Abril 2008
“¡Qué curioso!”, exclama un lector al ver en los avisos clasificados alguien que se ofrece para tunear celulares. “Perdón... ¿cuál es tu trabajo?”, pregunta un joven cuando, en medio de una reunión, alguien le dice que se dedica a contar cuentos y a escribir tarjetas de amor.
La tecnología y la falta de tiempo para compartir unos mimos con los seres queridos han creado nichos en el mercado que hasta hace algunos años eran inimaginables. “Esas necesidades han sido ampliamente captadas por personas curiosas que saben cómo sacarle el jugo a su imaginación”, explica Alejandro Grosse, consultor de marketing.
“El mercado se va renovando constantemente, al ritmo del cambio de los hábitos de la sociedad”, define el especialista. Añade que la conciencia sobre la importancia del ocio y del aprovechamiento del tiempo libre, que desde hace unos años se instaló en la sociedad, ha generado una gran diversidad de servicios. “Por ejemplo, en vacaciones, las personas ya no se conforman con ir a la playa y listo. Buscan alternativas para hacer turismo extremo o de tipo histórico y cultural”, remarca.
A la hora de idear un emprendimiento, Grosse sostiene que conviene buscar lo que está faltando en el mercado. “Por un lado, hay gente observadora que encuentra nichos donde nadie los vio. Otras personas viajan mucho y conocen negocios que apuntan a necesidades que uno padece, pero no se da cuenta de que existen soluciones para eso. Por último, están los fanáticos de algún rubro en especial que hallan algo específico sobre eso que todavía no está explotado”, define.
En el ámbito mundial, según Grosse, infinidad de ocupaciones han caído rendidas ante la explosión de la tecnología, mientras que muchas  otras se van despertando todos los días.
Los trabajos inusuales son cada vez más abundantes en todo el mundo. En Nueva York, donde la gente cada vez tiene menos tiempo para realizar sus actividades cotidianas, algunas personas ofrecen sus servicios para realizar quehaceres tan absurdos como ajustar los colores a un nuevo televisor, hacer las compras de la casa, organizar las fotografías familiares, sacudir los armarios, hacer dormir a los bebés, enseñar a los niños a andar en bicicleta o cargar canciones en los reproductores de música. En Tucumán, ya hay muchas personas que pagan para que otras hagan colas en los médicos, paseen sus perros o les busquen la casa de sus sueños.

Comentarios