La discriminación se sufre en silencio

Dos adolescentes de origen boliviano que eran hostigadas por sus compañeros fueron sacadas del colegio por sus padres. La familia regresará a su país de origen para que las niñas puedan estudiar.

27 Abril 2008
Cuando se habla de racismo, de discriminación étnica, los argentinos suelen pensar en lo que sucede en los Estados Unidos o en Sudáfrica. Pocos toman conciencia de que a la vuelta de la esquina se puede palpar el desprecio con que se mira y se trata al "coya" o al "bolita". Los actos discriminatorios raciales abundan en nuestra provincia, pero -curiosamente- no se denuncian.
Un ejemplo de ello es lo que sucedió hace pocos días en un colegio de Lules, una localidad donde viven más de 2.000 personas de origen boliviano. Según pudo averiguar LA GACETA, dos niñas argentinas de 13 y de 15 años -hijas de padres bolivianos- fueron tan hostigadas por sus compañeros que las tuvieron que sacar del colegio y la familia volverá a Bolivia.
"Son muy dotadas para el estudio. Los otros chicos las agredían y las obligaban a hacerles las tareas y a dejarlos copiar en los exámenes. Le pregunté al padre si quería que denunciemos y me dijo que no. Me dijo que sería como abrir un hormiguero. Nos ganaríamos enemistades. Si somos bolivianos, no vamos a lograr nada", explicó Mario Mallón, presidente de la comunidad y tío de las niñas.
"Aquí la discriminación es aceptada, se nota mucho en los colegios, y no se hacen denuncias porque terminan en la nada", agregó Mallón. Contó además que tiene otro sobrino al que también debieron sacar del colegio hace dos años, cuando tenía 17. "Venía sufriendo agresiones, como todos las sufrimos aquí. Hay familias que se dedican a hacer daño y tienen mucha influencia. Dominan a maestras y directores. En este caso, el director no aplicó sanciones sino que me aconsejó que lo llevara al chico a otro colegio -recordó Mallón- Uno se traga la amargura, aguanta las agresiones y vive con esa pena".
Por otra parte, el inmigrante aclaró que también padecen el odio racial en su propio país, más precisamente en Santa Cruz de la Sierra, donde los blancos segregan a los indios y a los mestizos. "Por culpa de esos dañinos estamos aquí. Al haber tanta desigualdad tenemos que emigrar en busca de una vida mejor", admitió.

Ausencia de valores
Mallón cree que el sector mayoritario de la población argentina no va a cambiar nunca su mentalidad discriminatoria, aunque reciba educación, porque ese es el modelo que está impuesto. "En sus casas los chicos no reciben una formación en valores. La maldad se advierte hasta en su manera de expresarse. No cultivan la solidaridad ni saben vivir respetando a los demás ni a las leyes. En la escuela no lo van a aprender. Si un chico actúa mal es porque imita a sus padres - afirmó-. Hay adolescentes que tienen una visión distorsionada de la vida y que no conocen los límites. Son capaces hasta de atacar a sus mayores, pero no quieren estudiar ni trabajar. Nosotros sabemos lo que es trabajar agachados, hasta los feriados".
Otro integrante destacado de la comunidad boliviana en Lules, Juvenal Loayza, coincidió con Mallón en que existe mucha agresividad en los jóvenes argentinos hacia la gente de origen boliviano. Su condición étnica hace que sean objeto de burla y agresiones.
"Los docentes no se quieren comprometer con este problema. El alumnado es muy heterogéneo en razas y clases sociales, pero a veces se nota que los mismos profesores se ponen más exigentes con los chicos de origen boliviano o con los argentinos de clase más baja -señaló-. En esta comunidad donde todos nos conocemos, debería existir un trato familiar, armónico, pero no hay respeto para nosotros. No sabemos a dónde recurrir. Si somos asaltados, a veces hasta damos el nombre de quien lo hizo, pero la Policía nos dice que no puede hacer nada hasta que no tenga pruebas".
Por su parte, el intendente de Lules, César Dip, aseguró que el municipio mantiene una relación exenta de discriminación. "Los tratamos de manera igualitaria. Por ejempo, tenemos un Consejo de la Producción donde ellos participan y se benefician con los subsidios que conseguimos para los agricultores. En 15 o 20 días vamos a recibir un tractor destinado a la cooperativa de productores bolivianos", anunció Dip.
Con respecto a la discriminación social de la que hablan los dirigentes bolivianos, el intendente dijo que nunca ha notado que eso ocurra. "Los tratamos como uno más. Los invitamos a los actos oficiales y ellos nos invitan a sus fiestas -dijo-. No puedo hablar de un caso puntual de discriminación en un colegio, porque lo desconozco. No puedo negar que haya casos aislados".

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