21 Abril 2008 Seguir en 
La reacción que tendría el público frente a Los Cafres era un enigma para los organizadores. La banda lleva 20 años de carrera pero no es tan popular en esta provincia, donde sólo había actuado una vez (y en un colegio). La primera sorpresa fue que la gran mayoría llegó temprano, con la firme decisión de ver en vivo a la banda de reggae.En poco más de una hora, la banda conquistó a los indecisos y los puso a bailar, aunque su objetivo inicial haya sido hacerle el aguante a Catupecu. Guillermo Boneto, el cantante, mostró su felicidad con breves comentarios y más energía.
Temas de todos los momentos de la historia del grupo mantuvieron los pies y los brazos del público en movimiento constante. La efusividad de los tucumanos se desató con temas nuevos, como "Mafia", una de esas canciones en las que Los Cafres se despegan del romanticismo y de la espiritualidad, para mostrar y cuestionar mosaicos de una realidad dolorosa.
Boneto no se queda quieto nunca, y transmite esa energía y alegría a quienes lo ven y lo escuchan. Arengó mucho, y cantó las canciones que el público conoce y quería escuchar. La banda sonó ajustada, y el bajo y la batería no son meros marcadores de tiempo, como en muchas bandas, sino que juegan libres sobre bases de teclados por momentos, o en el aire en otros, complementándose con los vientos a la perfección. Así, amalgama la paz y la fiesta del reggae con acordes claros y alegres, aunque la letra hable de cosas no tan felices.
Temas de todos los momentos de la historia del grupo mantuvieron los pies y los brazos del público en movimiento constante. La efusividad de los tucumanos se desató con temas nuevos, como "Mafia", una de esas canciones en las que Los Cafres se despegan del romanticismo y de la espiritualidad, para mostrar y cuestionar mosaicos de una realidad dolorosa.
Boneto no se queda quieto nunca, y transmite esa energía y alegría a quienes lo ven y lo escuchan. Arengó mucho, y cantó las canciones que el público conoce y quería escuchar. La banda sonó ajustada, y el bajo y la batería no son meros marcadores de tiempo, como en muchas bandas, sino que juegan libres sobre bases de teclados por momentos, o en el aire en otros, complementándose con los vientos a la perfección. Así, amalgama la paz y la fiesta del reggae con acordes claros y alegres, aunque la letra hable de cosas no tan felices.








