Rolo and The F.A.: crecer desde el under

La banda de Rolo Marín se radicó en la gran ciudad, donde está por lanzar su CD.

03 Abril 2008
Rolo Marín armó sus valijas el año pasado y se plantó en Buenos Aires, acompañado por la mayor parte de la banda que lidera. Rolo & The Fucking Adictos está allá, tocando casi todos los fines de semana. En mayo saldrá a la venta su esperado primer disco, y con él, las puertas tienen que empezar a abrirse más rápido, especula el cantante.
"Ya en la época fuerte de 448 (su anterior grupo) habíamos decidido venir a Buenos Aires. Hay un punto en el que, para seguir, los artistas deben ir a la gran ciudad", afirma.
Este camino empezó para él en 1994, cuando con la 4 llegó a Cemento, y a partir de allí el nivel de exposición de la banda generó un gran reconocimiento en el ambiente. "Al llegar hay que pagar derecho de piso; por suerte me sirve lo que hice antes, y por eso, sin disco, con esta banda tocamos 22 veces en Buenos Aires durante 2007. Es una muy buena cantidad de recitales", explica.
"Acá hay 17 millones de personas, y es más probable que encuentres gente a la que le gusta lo que hacés. Hay más y mejores condiciones. Sólo hay que saber aprovecharlas", añade.
Rolo cree que el circuito tucumano está en baja desde hace un buen tiempo. "En los 90, la escena local era una de las más importantes del interior. Creo que Cromagnon marcó un corte; hay menos lugares, menos oportunidades, prohibiciones y limitaciones, y se fue achicando hasta que casi no queda nada", sostiene.
Esta crisis, indica, también se debe a lo que los grupos tucumanos están ofreciendo. "El funcionamiento del mercado tucumano depende, sobre todo, de las bandas, del laburo que hagan y de lo que muestran, como hace Karma Sudaca", dice, olvidando viejas rivalidades y aclarando que su apreciación no pasa por el sonido.
Allá o acá, afirma, hace falta mejorar el producto. "Hay que profesionalizarse, producir mejor los shows, tocar mejor, grabar con calidad y exigirse más todo el tiempo", recomienda.
"Los tucumanos son rockeros, saben. Y no perdonan. Por eso, más allá del estilo de la banda, se debe dar lo mejor, poner todo y tener continuidad", recomienda nuevamente. Rolo explica que tampoco es fácil empezar en Buenos Aires. "Hay bandas que ya tienen un nombre y todavía pagan para poder tocar. Si es con una banda más o menos grossa, puede costar hasta $ 2.000", señala, orgulloso de no haber pasado por esa experiencia.

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