El Senado votó el apoyo al Gobierno contra la protesta de los ruralistas

El oficialismo presentó un proyecto para repudiar el "lockout patronal" de los productores agropecuarios contra las retenciones. La oposición reclamó sin éxito que se interpele a los ministros de Economía y de Justicia.

26 Marzo 2008

BUENOS AIRES.- El Senado aprobó un proyecto impulsado por el oficialismo que rechaza "el lock out patronal" que llevan a cabo los productores agropecuarios, aunque la oposición cuestionó fuertemente la política oficial hacia el campo, y reclamó, sin éxito, la interpelación de los ministros Martín Lousteau y Aníbal Fernández..
En tanto, en la Cámara de Diputados proseguía esta noche un debate similar, y donde el oficialismo había presentado un proyecto de resolución de apoyo al Gobierno idéntico.

Tras un debate que se extendió por más de cuatro horas, el kirchnerismo impuso en la Cámara Alta su amplia mayoría para aprobar por 36 votos a 20 un proyecto propio por el cual se expresa su total apoyo a las políticas de gobierno iniciadas el 25 de mayo de 2003, en pos de "sostener un histórico proceso de crecimiento económico con inclusión social y redistribución del ingreso".

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En cambio, el pedido de interpelación a Lousteau obtuvo 17 sufragios contra 39 del oficialismo, y el de Fernández fue también rechazado 18 a 38.

El texto sancionado cuestiona el paro ruralista porque "afecta seriamente la libre circulación de personas y bienes, causando directos perjuicios en el acceso de nuestra población a productos fundamentales para el consumo familiar y la provisión de insumos para la producción argentina".

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Luego, exhorta a las entidades del campo a levantar la medida de fuerza y a la canalización de sus demandas a través de una mesa de diálogo que favorezca la búsqueda de consensos.

Este proyecto fue aprobado por la mayoría oficialista, en tanto desde los otros bloques se formularon fuertes críticas al aumento de las retenciones, y a los episodios de violencia que se registraron en la Capital Federal.

Por estas razones, reclamaron que los ministros de Economía, Martín Lousteau, y de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, para que den explicaciones.
El primero en hablar fue el senador radical por La Pampa Juan Carlos Marino, quien recordó que desde el 13 de marzo pasado tiene efectuado un pedido de interpelación a Lousteau.

Marino dijo que este no es un problema de ahora, y recordó que un grupo de legisladores había presentado hace un par de años "un proyecto para reducir gradualmente las retenciones".

"Es un impuesto distorsivo, y ayer hizo eclosión no sólo en el campo sino también en las ciudades", porque "los productores agropecuarios se hartaron de que se los ofendiera y se les dijera que son traidores, oligarcas y que andan en 4x4", indicó el legislador pampeano.
Agregó que por parte del Gobierno hay "una sobredosis de soberbia", a lo que el Congreso debería contraponer "una sobredosis de humildad".
Luego habló el legislador de la Coalición Cívica Samuel Cabanchik, quien se declaró "sorprendido y preocupado" por los hechos violentos que se produjeron "en la jornada desgraciada de ayer".

Cabanchik criticó "la violencia que se vio en algunas calles de nuestra ciudad, extraordinaria e inusitada", y por ello pidió que el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, "venga a aclarar algunas dudas y sospechas sobre el operativo de seguridad" desplegado ayer.

En referencia a los piqueteros encabezados por Luis D`Elía, dijo que la forma en que se condujeron "agregó otra dimensión" al conflicto por las retenciones, porque las fuerzas de seguridad "no impidieron ese choque cuerpo a cuerpo".

En tanto, el socialista Rubén Giustiniani contradijo al oficialismo al sostener que las retenciones "no son progresistas", y que si lo son "los impuestos a la renta".
Propuso que el Gobierno "convoque a una mesa de diálogo que permita recuperar un espacio de convivencia y paz social", y "suspender las medidas" que han generado este conflicto.

En este sentido, destacó el documento firmado en su provincia, Santa Fe, por autoridades provinciales y municipales, en que se reclama al Gobierno nacional la convocatoria a una mesa de diálogo que permita recuperar un espacio de convivencia y paz social, y que sean suspendidas las medidas sobre las retenciones móviles.
Por su parte, el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá criticó que el aumento de las retenciones no se haya debatido en el Congreso.

Advirtió que "estamos al borde de que se rompa la paz social", y dijo que así empezó (la crisis) de 2001", por lo que pidió que "se abra un diálogo, sin condenar ni alabar a nadie de antemano".

Por el oficialismo, Nicolás Fernández aseguró que "el Gobierno no está ni estuvo nunca en contra del campo", pero también señaló que "es razonable que el Estado tenga el rol de redistribuir la riqueza". El legislador santacruceño criticó duramente luego los "actos de sedición" por parte de dirigentes del campo, "que dijeron que tenían armas en las casuchas" durante el paro del agro.

En tanto, el titular del radicalismo, el jujeño Gerardo Morales, apuntó contra el discurso de ayer de la presidenta Cristina Kirchner, al afirmar que se trató "un mensaje intolerante y de confrontación".

"Esto ha exacerbado los ánimos, y responsabilizamos a la presidenta por el recrudecimiento del conflicto y el desabastecimiento (de alimentos) que ya se está observando" en los comercios, dijo Morales.

Agregó que tanto para el campo "como para otros sectores, el Gobierno tiene una política de caja". Dijo que el Gobierno "sigue insistiendo en la lógica de los buenos y los males, que depende de quien corte la ruta", y sostuvo que "es un agravio" al campo que se diga que este "es un piquete de abundancia".

Morales afirmó luego que "anoche no pasaron cosas graves en Plaza de Mayo porque Dios es grande", tras cuestionar al dirigente Luis D`Elía, a quien definió como una "fuerza de choque" del Gobierno, y sostuvo que los integrantes de esa agrupación "son pagados" mediante planes sociales.

El cierre correspondió al titular de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, quien dijo "que se entiende el enojo" de los productores, pero aclaró que "de ninguna manera se va a aceptar la extorsión", porque con el desabastecimiento de alimentos "se está jugando con la vida de los argentinos".

Pichetto observó que "tenemos el flagelo de la pobreza y de la desnutrición infantil y hubo que ver en un piquete como se tiraba la leche" a la ruta.

Sobre las fuertes críticas que recibió el aumento de las retenciones por parte de la oposición, les atribuyó una motivación política al afirmar que "algunos discursos destilan el resentimiento de la derrota electoral".

"Un partido que hizo la gesta de Hipólito Yrigoyen defiende posiciones cercanas al gorilismo", añadió en directa alusión al radicalismo. (NA)

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