23 Marzo 2008 Seguir en 
Despierta, feliz y un poco preocupada. Así sonaba Mercedes Sosa cuando, a la hora convenida, atendió el teléfono para entrevistarse con LA GACETA antes de continuar su ensayo allá, lejos, en una sala de Buenos Aires.
Cristalina, firme y ancestral; así era su voz mientras respondía las preguntas con precisión quirúrgica pero, a la vez, tomándose su tiempo para pronunciar y sentir cada palabra. En pocos minutos habló de todo: su show, el golpe, política, volver a Tucumán. Después del protocolar "mucho gusto, qué tal", la artista se entregó al cuestionario sin guardarse nada, y aseguró que "es muy difícil retirar a una artista que piensa".
"Estoy contenta de actuar nuevamente en Tucumán, pero también me inquieta un poco que mis invitados sean bien recibidos. Actuaré con algunos artistas de Mendoza, que tienen muchas cosas bellas que ofrecer. Es un día muy importante para todos los argentinos, un día de recuerdos y duelo. Trataremos de dar lo mejor", adelantó Mercedes que, como buena anfitriona, quiere asegurarse de complacer a sus convidados, María Eugenia Fernández, Juan Sebastián Garay y Pocho Sosa. "Espero que la gente les abra sus corazones, que los aplaudan", agregó.
Esta noche, a partir de las 22, todas las luces del club Central Córdoba se encenderán para recordar aquel fatídico 24 de marzo de 1976 en que la democracia argentina fue golpeada por puños militares. En un espectáculo que promete ser más que emotivo, la cantante -junto a Lucho Hoyos y Topo Encinar- pondrá voz y corazón en honor a las más de 30.000 víctimas que desaparecieron bajo el régimen de Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. Por la herida de madres, abuelas e hijos. Por Julio López, desaparecido en tiempos de libertad. Por la memoria y el "Nunca más". "Haremos un minuto de silencio. Interpretaremos canciones alusivas. Y nadie podrá callarnos", sentenció la artista sobre el show, en el que no faltarán temas como "Una canción imposible", de Víctor Heredia o "Inconsciente Colectivo", de Charly García.
Al ser consultada sobre el retorno a su provincia natal, el tono de Mercedes disminuyó hasta convertirse en apenas un murmullo afligido. "¿Tucumán..? Me cuesta mucho ir a Tucumán. Siento que, desde que murió mi mamá en el año 2000 y mis hermanos vendieron la casa, no tengo razones ni lugar para volver. De todas formas, es imposible no sentir un gran afecto por esta tierra que me vio nacer y crecer", reconoció la intérprete, probablemente invadida por la reminiscencia de aquellos días de infancia y pobreza, de fideos amasados, de familia y felicidad; cuando todavía no era célebre por esa voz de contralto de singular belleza y sus sólidas ideas a favor de la paz y los derechos humanos, que le valieron un exilio y el amor de todo un continente.
"Me siento satisfecha, realizada, reconocida. En cada lugar que visito recibo la calidez de la gente, alguna mención especial. La vida me ha convertido en esto, y estaré agradecida eternamente", remató Mercedes que, a sus 72 años, lleva más de 40 en los escenarios y es embajadora de buena voluntad de la Unicef para Latinoamérica y el Caribe. Recientemente presentó su nuevo trabajo discográfico, "Corazón libre" y fue declarada visitante ilustre en Montevideo, Uruguay, donde expresó que todavía no piensa abandonar de la música.
Cristalina, firme y ancestral; así era su voz mientras respondía las preguntas con precisión quirúrgica pero, a la vez, tomándose su tiempo para pronunciar y sentir cada palabra. En pocos minutos habló de todo: su show, el golpe, política, volver a Tucumán. Después del protocolar "mucho gusto, qué tal", la artista se entregó al cuestionario sin guardarse nada, y aseguró que "es muy difícil retirar a una artista que piensa".
"Estoy contenta de actuar nuevamente en Tucumán, pero también me inquieta un poco que mis invitados sean bien recibidos. Actuaré con algunos artistas de Mendoza, que tienen muchas cosas bellas que ofrecer. Es un día muy importante para todos los argentinos, un día de recuerdos y duelo. Trataremos de dar lo mejor", adelantó Mercedes que, como buena anfitriona, quiere asegurarse de complacer a sus convidados, María Eugenia Fernández, Juan Sebastián Garay y Pocho Sosa. "Espero que la gente les abra sus corazones, que los aplaudan", agregó.
Esta noche, a partir de las 22, todas las luces del club Central Córdoba se encenderán para recordar aquel fatídico 24 de marzo de 1976 en que la democracia argentina fue golpeada por puños militares. En un espectáculo que promete ser más que emotivo, la cantante -junto a Lucho Hoyos y Topo Encinar- pondrá voz y corazón en honor a las más de 30.000 víctimas que desaparecieron bajo el régimen de Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. Por la herida de madres, abuelas e hijos. Por Julio López, desaparecido en tiempos de libertad. Por la memoria y el "Nunca más". "Haremos un minuto de silencio. Interpretaremos canciones alusivas. Y nadie podrá callarnos", sentenció la artista sobre el show, en el que no faltarán temas como "Una canción imposible", de Víctor Heredia o "Inconsciente Colectivo", de Charly García.
Al ser consultada sobre el retorno a su provincia natal, el tono de Mercedes disminuyó hasta convertirse en apenas un murmullo afligido. "¿Tucumán..? Me cuesta mucho ir a Tucumán. Siento que, desde que murió mi mamá en el año 2000 y mis hermanos vendieron la casa, no tengo razones ni lugar para volver. De todas formas, es imposible no sentir un gran afecto por esta tierra que me vio nacer y crecer", reconoció la intérprete, probablemente invadida por la reminiscencia de aquellos días de infancia y pobreza, de fideos amasados, de familia y felicidad; cuando todavía no era célebre por esa voz de contralto de singular belleza y sus sólidas ideas a favor de la paz y los derechos humanos, que le valieron un exilio y el amor de todo un continente.
"Me siento satisfecha, realizada, reconocida. En cada lugar que visito recibo la calidez de la gente, alguna mención especial. La vida me ha convertido en esto, y estaré agradecida eternamente", remató Mercedes que, a sus 72 años, lleva más de 40 en los escenarios y es embajadora de buena voluntad de la Unicef para Latinoamérica y el Caribe. Recientemente presentó su nuevo trabajo discográfico, "Corazón libre" y fue declarada visitante ilustre en Montevideo, Uruguay, donde expresó que todavía no piensa abandonar de la música.










