11 Marzo 2008 Seguir en 
En una publicación reciente del diario La Nación (sobre un informe de New Scientist), se detallan investigaciones realizadas sobre la tendencia a postergar o demorar los trabajos hasta último momento. Varios investigadores, llegan a la conclusión de que demorar lo que requiere inmediata resolución impide alcanzar metas, retrasa el desarrollo de mayor potencial personal, puede resultar caro y puede tener, además, consecuencias negativas para la propia salud.
Los riesgos para la salud son importantes, porque este tipo de personas deja para otro momento los cuidados y chequeos periódicos de rutina, con lo cual se abre la puerta a posibles sorpresas desagradables y de mayor envergadura que lo habitual.
También se observa un aumento del estrés, menos posibilidad de controlar estados de ánimo, el aumento de accesos de ira con todas sus consecuencias físicas, aumenta la posibilidad de contagio de enfermedades por disminución en las defensas, ocasionadas por un cuadro psíquico de estrés.
De acuerdo con la investigación del psicólogo Piers Steel de la Universidad de Calgary (Alberta-Canadá) los varones son más proclives que las mujeres a la hora de demorar los trabajos. Pero también revela otra tendencia del mercado laboral: es más frecuente la postergación en los jóvenes que en los mayores.
Los riesgos para la salud son importantes, porque este tipo de personas deja para otro momento los cuidados y chequeos periódicos de rutina, con lo cual se abre la puerta a posibles sorpresas desagradables y de mayor envergadura que lo habitual.
También se observa un aumento del estrés, menos posibilidad de controlar estados de ánimo, el aumento de accesos de ira con todas sus consecuencias físicas, aumenta la posibilidad de contagio de enfermedades por disminución en las defensas, ocasionadas por un cuadro psíquico de estrés.
De acuerdo con la investigación del psicólogo Piers Steel de la Universidad de Calgary (Alberta-Canadá) los varones son más proclives que las mujeres a la hora de demorar los trabajos. Pero también revela otra tendencia del mercado laboral: es más frecuente la postergación en los jóvenes que en los mayores.









