26 Enero 2008 Seguir en 
No se trataba de un ensayo entre titulares y suplentes. Tampoco de un amistoso. Menos que menos de un partido por los puntos. Sólo se trató de un trabajo táctico entre delanteros y defensores, pero cuando Héctor Alvarez acomodó la pelota con clase, dio en el palo y besó la red, "Gato" Pérez se quedó quieto. Los que aplaudieron fueron los hinchas que desafiaron la intensa lluvia y concurrieron al ingenio San Juan.
Desde que cumplió la sanción de dos fechas impuesta por la Liga Santafesina y ante la falta de gol de los delanteros (los dos del año los convirtió Sarría), "Yaya" se calzó la pechera flúo y empezó a afilarse de cara al partido contra La Florida. El lunes hicieron una hora y media de fútbol y convirtió un gol con izquierda.Ayer, durante el ensayo, volvió a marcar con una definición de alta calidad y luego empujó un centro de Ramírez Silva.
Además se entendió con "Capé", que probó muchas veces por encima del arco defendido por el "Gato". Antes del trabajo táctico que fue seguido de cerca por Jorge Solari, el delantero participó activamente de los de precalentamiento. En un principio, la práctica iba a desarrollarse en el Monumental, pero el canchero dijo: "está una manteca, la van a arruinar".
El clima jugó una mala pasada. Cuando se aprestaban a realizar más fútbol, el cielo se oscureció y fue cuando el ayudante Roberto Ramírez decidió levantar todo y volver a la ciudad, cada uno en sus autos particulares.
Desde que cumplió la sanción de dos fechas impuesta por la Liga Santafesina y ante la falta de gol de los delanteros (los dos del año los convirtió Sarría), "Yaya" se calzó la pechera flúo y empezó a afilarse de cara al partido contra La Florida. El lunes hicieron una hora y media de fútbol y convirtió un gol con izquierda.Ayer, durante el ensayo, volvió a marcar con una definición de alta calidad y luego empujó un centro de Ramírez Silva.
Además se entendió con "Capé", que probó muchas veces por encima del arco defendido por el "Gato". Antes del trabajo táctico que fue seguido de cerca por Jorge Solari, el delantero participó activamente de los de precalentamiento. En un principio, la práctica iba a desarrollarse en el Monumental, pero el canchero dijo: "está una manteca, la van a arruinar".
El clima jugó una mala pasada. Cuando se aprestaban a realizar más fútbol, el cielo se oscureció y fue cuando el ayudante Roberto Ramírez decidió levantar todo y volver a la ciudad, cada uno en sus autos particulares.
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