La semblanza de una herida abierta

A 175 años de la invasión británica de las islas del Atlántico Sur.

04 Enero 2008
La historia de la ocupación británica de las islas Malvinas se remonta al 3 de enero de 1833 cuando una flota inglesa atacó el campamento argentino asentado en Puerto Soledad.
El gobierno de las Provincias Unidas había heredado de la corona española el archipiélago en 1811, pero recién en 1920 una comunidad de argentinos dedicados a la explotación del ganado ovino habitó el territorio austral.
En 1831, a causa de un conflicto sobre los derechos de pesca en el espacio marítimo de las islas, el comandante político y militar de Malvinas, Luis Vernet, ordenó que se apresaran tres buques de bandera norteamericana. Esto provocó que el gobierno de Estados Unidos reaccionara enviando una fragata que destruyó la colonia.
A partir del injustificado ataque norteamericano, las islas quedaron desguarnecidas. La flota británica aprovechó la situación y el 3 de enero de 1833 desembarcó en Malvinas. Ese día el comandante inglés, John James Onslow, comunicó al gobernador provisorio de las islas, José María Pinedo, que había arribado para ejercer los derechos de soberanía sobre el archipiélago en nombre de su majestad británica. Desde entonces, Inglaterra ejerció un dominio sobre las islas que recién sería interrumpido el 2 de abril de 1982 con la recuperación impulsada por la junta militar presidida por el general Leopoldo Fortunato Galtieri. La aventura militar finalizó con la rendición argentina firmada el 14 de junio de ese año.

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