Las ausencias provocan profundas depresiones

Mucha gente se entristece en estas fiestas.

23 Diciembre 2007
En Navidad, mientras la mayoría se divierte hay quienes se deprimen durante las fiestas. La soledad y el recuerdo de los seres queridos que ya no están en este mundo terrenal sensibilizan a muchos. Y en la mesa familiar las ausencias no pasan inadvertidas.
Los psicólogos coinciden que la depresión de fin de año tiene varias causas. Una de ellas es la frustración por no haber cumplido las expectativas con las que empezó el año. “El que se deprime en las Fiestas es porque, en gran medida, durante el año no vivió como se lo propuso. Es un llamado de atención a que reflexione y esté advertido sobre lo que está pasando en su vida; a partir de allí pueden salir nuevas propuestas”, afirmó el psicoanalista José Azar. Y propuso: “en vez de estar deprimido uno debería preocuparse por salir del estado de tristeza y melancolía”.

Una visión psicoanalítica
Según el psicoanalista Alfredo Ygel, las fiestas imponen estar bien de ánimo. “Es como una inducción imaginaria a la felicidad”, calificó. “El placer encontrado nunca es igual al placer esperado”, señaló. “La gente espera encontrar todo lo que hubiera querido, tiene ideales exagerados”. Ygel, sostiene que la depresión está relacionada con las altas exigencias. “Se trata de comparar el yo actual con el yo ideal”, indicó.
“Si planteamos que algunas de las cosas que nos propusimos las hemos logrado, aquello que no pudimos alcanzar debe ser una causa de trabajo para el futuro”, indicó.
Para no caer en depresiones durante las Fiestas, el psicoanalista propone apostar a la creatividad, buscando los objetivos sin plantearse metas inalcanzables.
“Hay personas que involuntariamente para estas fechas realizan un balance; que es lo que se prometió a sí mismo, lo que hizo y lo que no pudo o logró concretar. Como resultado de esta evaluación surge un estado depresivo, ya sea por lo que no ha logrado, por lo que ha perdido o por lo que hizo mal o en forma incompleta”, dijo el psicoanalista Osvaldo Aiziczon.
“Es un sentimiento de deuda consigo mismo, es un tipo de reproche que a veces es demasiado cruel; sobre todo en personalidades autocríticas. También puede haber empobrecimiento afectivo o intelectual”, dijo el licenciado. Aseguró que cada persona para superar estos estados de ánimo debe trabajar consigo mismo, mirar hacia su interior. “Es importante rodearse de lo que hace bien y compartir con los demás, pero no en el sentido de un mero estar sino relacionándose con otros. En la medida que cada persona descubra qué es lo que quiere, podrá superar esa tristeza utilizando su fuerza interior”, subrayó.

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