12 Octubre 2007 Seguir en 
Una mujer que aparentemente es muy feliz en su vida alquila una habitación en un hotel, donde va una hora o dos por día. Cada vez quiere estar más tiempo en ella, hasta que llega al punto de no querer salir más y termina suicidándose. Esa es la trama del cuento "La habitación 19", de Doris Lessing. A pesar de que su narrativa era casi desconocida en nuestro medio, una profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT descubrió su valor y a fines de la década del 70 la incluyó en el programa de Literatura Inglesa, donde permanece desde hace 30 años.
La precursora, María Luisa de Grau (hoy jubilada), considera que Lessing no fue tan traducida al español como se lo merecía. "Yo siempre incluía en el programa alguna novela o cuento de ella -recordó-. Cuando le dieron el premio español Príncipe Asturias, habló muy bien. Dijo que hace 400 o 500 años en España vivían en armonía árabes, judíos y españoles, y que ella esperaba que esa armonía volviera a producirse en el mundo".
Lessing fue crítica del imperio británico y se volcó hacia el comunismo, pero también se desilusionó de este sistema y buscó una salida en las conductas individuales. La encontró en el interior del ser humano, en la simple caridad de tratar bien al prójimo, según reflexionó la profesora de literatura Eugenia Flores de Molinillo.
"El Nobel que le dieron me parece muy merecido. Nació en el seno del imperio británico y a todas las experiencias que vivió las capitalizó para su narración", afirmó Flores. "Expone los problemas que acosan al ser humano, a través de personajes que no se rinden ante la adversidad sino que luchan contra ella. Su estilo es muy lúcido y claro. A veces deja las ideas esbozadas, para que el lector las elabore. Pero no es hermética", agregó.
Según la docente de Literatura Inglesa II María Eugenia Bestani, la flamante ganadora del Nobel escribe sobre la alienación del ser humano y de la mujer en particular, que vive dentro de un mundo conformista y rutinario. "Habla de una irreductible insatisfacción existencial. Sus novelas y cuentos muestran el poder corrosivo del egoísmo, pero también nos demuestran cómo el amor, por bien intencionado que sea, como el de una madre, debe poner límites", remarcó Bestani.
También señaló que Lessing tiene la percepción y la valentía de hablar sin falsos escrúpulos sobre el deseo del ser humano de vivir una vida sin trabas u obstáculos dispuestos por el destino, por la fatalidad o por las demandas de los necesitados (de afecto o asistencia), cuyos requerimientos desaceleran los propios proyectos. La autora escribe con una mirada feminista, pero a la vez es crítica del feminismo como movimiento. "Cuando uno la lee nunca puede dejar de identificarse con los sentimientos expuestos, por más terrible que sea lo que se narra", afirmó.
La precursora, María Luisa de Grau (hoy jubilada), considera que Lessing no fue tan traducida al español como se lo merecía. "Yo siempre incluía en el programa alguna novela o cuento de ella -recordó-. Cuando le dieron el premio español Príncipe Asturias, habló muy bien. Dijo que hace 400 o 500 años en España vivían en armonía árabes, judíos y españoles, y que ella esperaba que esa armonía volviera a producirse en el mundo".
Lessing fue crítica del imperio británico y se volcó hacia el comunismo, pero también se desilusionó de este sistema y buscó una salida en las conductas individuales. La encontró en el interior del ser humano, en la simple caridad de tratar bien al prójimo, según reflexionó la profesora de literatura Eugenia Flores de Molinillo.
"El Nobel que le dieron me parece muy merecido. Nació en el seno del imperio británico y a todas las experiencias que vivió las capitalizó para su narración", afirmó Flores. "Expone los problemas que acosan al ser humano, a través de personajes que no se rinden ante la adversidad sino que luchan contra ella. Su estilo es muy lúcido y claro. A veces deja las ideas esbozadas, para que el lector las elabore. Pero no es hermética", agregó.
Según la docente de Literatura Inglesa II María Eugenia Bestani, la flamante ganadora del Nobel escribe sobre la alienación del ser humano y de la mujer en particular, que vive dentro de un mundo conformista y rutinario. "Habla de una irreductible insatisfacción existencial. Sus novelas y cuentos muestran el poder corrosivo del egoísmo, pero también nos demuestran cómo el amor, por bien intencionado que sea, como el de una madre, debe poner límites", remarcó Bestani.
También señaló que Lessing tiene la percepción y la valentía de hablar sin falsos escrúpulos sobre el deseo del ser humano de vivir una vida sin trabas u obstáculos dispuestos por el destino, por la fatalidad o por las demandas de los necesitados (de afecto o asistencia), cuyos requerimientos desaceleran los propios proyectos. La autora escribe con una mirada feminista, pero a la vez es crítica del feminismo como movimiento. "Cuando uno la lee nunca puede dejar de identificarse con los sentimientos expuestos, por más terrible que sea lo que se narra", afirmó.
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