Una mirada optimista sobre el presente y futuro del periodismo

La prensa escrita está transformándose, opina Rodolfo Windhausen.

07 Octubre 2007
“El periodismo del siglo XXI goza de muy buena salud”, afirma Rodolfo Windhausen, pero apunta que la calidad del producto dependerá en buena medida “de los remedios que uno tome”.
Windhausen, oriundo de Comodoro Rivadavia, vive en los Estados Unidos desde hace casi tres décadas, y su vasta trayectoria periodística en diversos medios de América y Europa incluyó ocho años en la redacción de LA GACETA. De paso por Tucumán, el periodista refutó las hipótesis que aventuran el fin del periodismo escrito.
“Todos esos agoreros que hablan de la desaparición de la prensa escrita repiten una soberana gansada. No hay tal cosa: los medios son acumulativos, sólo que ahora se transformaron y están obligados a informar las 24 horas del día”, le dijo el periodista a LA GACETA.
En la misma línea de ver “el vaso medio medio lleno, y no medio vacío”, el periodista sostuvo que las nuevas tecnologías, especialmente el acceso a Internet, “le han cambiado mucho el rostro al periodismo en general”.
“Hoy, ya nadie tiene que pasarse horas en un archivo buscando datos, fechas o fotos, porque todo está en internet. O casi todo”, afirma. Y advierte: “lo que hace menos justificable que se cometan errores -desgraciadamente muy frecuentes en el periodismo argentino- ;porque la pereza no tiene razón de ser”.
Windhausen también rescató el aporte del periodismo participativo, o ciudadano. “Tiene la ventaja de que no sólo aporta comunicación con el lector, oyente o televidente, sino que aporta datos sobre hechos que muchas veces los periodistas no podemos cubrir. Por eso mismo, es temido por los regímenes autoritarios, como China, Cuba, etc., que tratan de silenciarlo.Y ha abierto todo un horizonte nuevo para las relaciones entre los medios y sus consumidores, y de estos con los gobiernos”, reflexionó el periodista.
En otro plano, Windhausen destacó su experiencia periodística en la década de 1980 en los Estados Unidos.
“Fue una experiencia interesantísima. La era de Reagan marcó un cambio en la política interna de los Estados Unidos, que en el plano externo culminó con la caída del comunismo. Y en el plano internacional  -concluyó- me tocó cubrir las Naciones Unidas en el final de la era de Kurt Waldheim, la etapa de Pérez de Cuéllar con la paz en Centroamérica, y otros acontecimientos importantes, como el debate sobre la deuda externa que, en el caso argentino, se pretendía politizar, cuando en realidad se trataba de un asunto económico, no político”.

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