24 Septiembre 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- Los cambios climáticos que se están registrando en el mundo como consecuencia del calentamiento global provocarán un fuerte impacto en la Argentina, y algunos de sus efectos ya se están empezando a sentir.
De acuerdo con los especialistas, los fuertes temporales, granizadas y otros fenómenos meteorológicos que se están produciendo en algunas regiones del país, por encima de los valores históricos, son los primeros síntomas de que los cambios climáticos llegaron para quedarse.
Raúl Estrada Oyuela, quien hasta la semana pasada fue encargado de cuestiones medioambientales de la Cancillería, indicó que algunos de los efectos pueden ser beneficiosos a corto plazo, pese a que en el largo término culminarán perjudicando el equilibrio ecológico. Un ejemplo de esto es la expansión de la frontera agrícola en la Pampa Húmeda, que favorece la siembra de soja, pero que perjudica a otros cultivos.
Sobre la elevación del nivel de los océanos, como consecuencia del deshielo de los polos, Estrada Oyuela aclaró que se estima que las aguas subirán 90 centímetros para fines de este siglo, los cual no es una gran amenaza para la Argentina. No obstante, señaló que en los próximos 20 años “se espera que haya sudestadas más fuertes, lo que pondrá en riesgo algunas zonas bajas, como el delta del Paraná”. Advirtió que en la zona de Tigre se están haciendo emprendimientos inmobiliarios que no toman en cuenta estos fenómenos.
El país también deberá afrontar la disminución del caudal de los afluentes del río de la Plata por la mayor evaporación. Esto disminuirá el potencial de generación eléctrica de las centrales ubicadas sobre los ríos Paraná y Uruguay.
Asimismo, mermará el caudal de los ríos de montaña, con su consecuente impacto negativo para las poblaciones de las zonas que atraviesan. (NA)
De acuerdo con los especialistas, los fuertes temporales, granizadas y otros fenómenos meteorológicos que se están produciendo en algunas regiones del país, por encima de los valores históricos, son los primeros síntomas de que los cambios climáticos llegaron para quedarse.
Raúl Estrada Oyuela, quien hasta la semana pasada fue encargado de cuestiones medioambientales de la Cancillería, indicó que algunos de los efectos pueden ser beneficiosos a corto plazo, pese a que en el largo término culminarán perjudicando el equilibrio ecológico. Un ejemplo de esto es la expansión de la frontera agrícola en la Pampa Húmeda, que favorece la siembra de soja, pero que perjudica a otros cultivos.
Sobre la elevación del nivel de los océanos, como consecuencia del deshielo de los polos, Estrada Oyuela aclaró que se estima que las aguas subirán 90 centímetros para fines de este siglo, los cual no es una gran amenaza para la Argentina. No obstante, señaló que en los próximos 20 años “se espera que haya sudestadas más fuertes, lo que pondrá en riesgo algunas zonas bajas, como el delta del Paraná”. Advirtió que en la zona de Tigre se están haciendo emprendimientos inmobiliarios que no toman en cuenta estos fenómenos.
El país también deberá afrontar la disminución del caudal de los afluentes del río de la Plata por la mayor evaporación. Esto disminuirá el potencial de generación eléctrica de las centrales ubicadas sobre los ríos Paraná y Uruguay.
Asimismo, mermará el caudal de los ríos de montaña, con su consecuente impacto negativo para las poblaciones de las zonas que atraviesan. (NA)
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