18 Agosto 2007 Seguir en 
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El célebre microrrelato del guatemalteco Augusto Monterroso es el ejemplo más conocido de la concisión y la sugestividad del género. En la apertura de las Primeras Jornadas Universitarias de Minificción, que culminarán mañana en el Centro Cultural, el escritor e investigador David Lagmanovich parafraseó a Monterroso: “Cuando despertó, el microrrelato todavía estaba allí”, dijo en alusión a la importancia que está adquiriendo esta modalidad literaria.
“Además de la concisión y de su apelación a la participación del lector, el relato brevísimo tiende a resultar incomprensible para el público habituado a las ficciones televisivas o los textos periodísticos. El microrrelato suele abordar lo fantástico, torcer el orden natural de las cosas y usar palabras que suenan como un galimatías”, explicó. La brevedad es un signo de nuestros tiempo y abarca todas las expresiones de la cultura, en opinión del catedrático. Es virtud de los grandes escritores el decir mucho con pocas palabras, según Lagmanovich. “El breve cuerpo del microrrelato no es un objeto a contemplar sino un espacio de intercambio entre el escritor y el lector”, afirmó.
“Además de la concisión y de su apelación a la participación del lector, el relato brevísimo tiende a resultar incomprensible para el público habituado a las ficciones televisivas o los textos periodísticos. El microrrelato suele abordar lo fantástico, torcer el orden natural de las cosas y usar palabras que suenan como un galimatías”, explicó. La brevedad es un signo de nuestros tiempo y abarca todas las expresiones de la cultura, en opinión del catedrático. Es virtud de los grandes escritores el decir mucho con pocas palabras, según Lagmanovich. “El breve cuerpo del microrrelato no es un objeto a contemplar sino un espacio de intercambio entre el escritor y el lector”, afirmó.
NOTICIAS RELACIONADAS








