11 Agosto 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- Las tan populares barbacoas de los veranos estadounidenses amenazan con convertirse en un lujo para pocos. Los precios de chuletas, pollos o costillas de cerdo aumentaron notablemente en los supermercados. La causa principal es la rápida subida de los precios del maíz, que ya no es sólo alimento de animales en las granjas, sino que se ha convertido en la principal materia prima para la producción del biocombustible etanol en Estados Unidos. El auge de los biocombustibles se desencadenó después de que el presidente George W. Bush se fijara como objetivo disminuir la dependencia de Estados Unidos de las importaciones de petróleo. La demanda creciente llevó, por momentos, hasta el doble de lo habitual a la cotización del maíz. Los sueños de la Casa Blanca con respecto al biocombustible son ambiciosos: reducir a lo largo de los próximos 10 años en un 20% el consumo de gasolina en Estados Unidos, reemplazando esta cantidad en su mayor parte por etanol y otros combustibles alternativos. Actualmente ya se mezcla etanol con la gasolina, pero apenas sustituyendo un 3,5% del combustible convencional. Si esta cantidad llegara al 15% de etanol en la gasolina, tal como se planea, representaría una producción de 133.000 millones de litros de biocombustible. No es sorprendente entonces que en el medio oeste, el granero de Estados Unidos, surjan refinerías de etanol como hongos tras la lluvia.
Un 20% de la cosecha estadounidense de maíz del año pasado fue destinada a la producción de etanol. Los granos de maíz no son sólo alimento de pollos, cerdos y vacunos, sino que están también presentes en una serie de productos como galletitas y bebidas de refresco. El fabricante estadounidense de chocolates Hershey ya ajustó sus precios por el aumento del costo de la leche. Lo mismo hizo el gigante de los cereales en copos Kellogg's.
El etanol producido en base a maíz no es sin embargo ni barato ni limpio, según observó el semanario británico "The Economist". Algunos estudios concluyen que se gasta en su producción más energía de la que se gana mediante su combustión. Mucho más rentable es el etanol de caña de azúcar, según "The Economist", tal como lo produce Brasil en gran escala. Pero Washington ha impuesto aranceles para frenar su importación. "Estados Unidos debería abandonar su política poco inteligente", aconseja el prestigioso semanario. "Si no se cargase con aranceles aduaneros al buen etanol y si se dejara de subvencionar el malo, florecería el primero y desaparecería el segundo. El mundo sería más verde y el contribuyente estadounidense más rico", destaca.
Un 20% de la cosecha estadounidense de maíz del año pasado fue destinada a la producción de etanol. Los granos de maíz no son sólo alimento de pollos, cerdos y vacunos, sino que están también presentes en una serie de productos como galletitas y bebidas de refresco. El fabricante estadounidense de chocolates Hershey ya ajustó sus precios por el aumento del costo de la leche. Lo mismo hizo el gigante de los cereales en copos Kellogg's.
El etanol producido en base a maíz no es sin embargo ni barato ni limpio, según observó el semanario británico "The Economist". Algunos estudios concluyen que se gasta en su producción más energía de la que se gana mediante su combustión. Mucho más rentable es el etanol de caña de azúcar, según "The Economist", tal como lo produce Brasil en gran escala. Pero Washington ha impuesto aranceles para frenar su importación. "Estados Unidos debería abandonar su política poco inteligente", aconseja el prestigioso semanario. "Si no se cargase con aranceles aduaneros al buen etanol y si se dejara de subvencionar el malo, florecería el primero y desaparecería el segundo. El mundo sería más verde y el contribuyente estadounidense más rico", destaca.
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