08 Agosto 2007 Seguir en 
Este año se cumplen ocho de la primera operación de queratocono realizada en la Argentina con la técnica de los anillos intracorneales. "Estamos operando entre 50 y 60 pacientes por mes, de modo que la experiencia ya ha crecido mucho en el país", señaló el cirujano oftalmólogo Roberto Albertazzi, uno de los pioneros en este tipo de intervención, miembro de la Sociedad Argentina de Oftalmología y fundador de la Sociedad Argentina de Cirugía Refractiva y Córnea."Los resultados son muy buenos y es una solución aceptada en todas partes; las cirugías son muy cortas, duran entre cinco y seis minutos", agregó. "Es mucho más barato, más fácil de colocar para los cirujanos y más fácil de tolerar para el paciente", señaló el especialista.
Paso intermedio
Esta cirugía se emplea en los casos en que hay deformación de la córnea, patología conocida como queratocono. Según el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Avellaneda, Luis Fernando Herrera, la cirugía es un paso intermedio, antes del trasplante. "La deformación de la córnea, o córnea cónica, es un mal congénito, que se manifiesta en diferentes edades. El cono produce una reflexión de la luz alterada. El primer paso para corregir el problema es el uso de lentes de contacto. Luego se pasa a la cirugía hasta que se hace necesario el trasplante", explicó Herrera.
No obstante, si el queratocono se trata a tiempo, es posible que la cirugía evite el trasplante. De todos modos, sí facilita la espera, ya que para el trasplante es necesario encontrar un donante o pedir la córnea a los bancos de Estados Unidos, lo cual es muy costoso. El queratocono puede progresar hasta causar la ceguera funcional si no es tratado.
Según dijo Albertazzi en el Congreso Argentino de Oftalmología, la solución basada en la introducción de un dispositivo en forma de anillos en el interior de la córnea para que esta recupere su forma original es, hoy por hoy, la más usada como alternativa.
En comparación con la cirugía de injerto de córneas, la instalación de anillos tiene un costo tres veces menor, y el posoperatorio dura sólo tres o cuatro días, después de los cuales el paciente puede reincorporarse nuevamente a sus actividades: "En el caso de la cirugía de injerto de córnea, en cambio, el posoperatorio es muy laborioso", acota Albertazzi.
Los anillos intracorneales habían sido ideados ya en la década del 50 por el célebre oftalmólogo español José Ignacio Barraquer, el mismo que implementó el reemplazo del cristalino -lente natural del ojo- como solución para las cataratas. Pero sólo hace pocos años los especialistas de todo el mundo están teniendo mayor evidencia de su eficacia.
Paso intermedio
Esta cirugía se emplea en los casos en que hay deformación de la córnea, patología conocida como queratocono. Según el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Avellaneda, Luis Fernando Herrera, la cirugía es un paso intermedio, antes del trasplante. "La deformación de la córnea, o córnea cónica, es un mal congénito, que se manifiesta en diferentes edades. El cono produce una reflexión de la luz alterada. El primer paso para corregir el problema es el uso de lentes de contacto. Luego se pasa a la cirugía hasta que se hace necesario el trasplante", explicó Herrera.
No obstante, si el queratocono se trata a tiempo, es posible que la cirugía evite el trasplante. De todos modos, sí facilita la espera, ya que para el trasplante es necesario encontrar un donante o pedir la córnea a los bancos de Estados Unidos, lo cual es muy costoso. El queratocono puede progresar hasta causar la ceguera funcional si no es tratado.
Según dijo Albertazzi en el Congreso Argentino de Oftalmología, la solución basada en la introducción de un dispositivo en forma de anillos en el interior de la córnea para que esta recupere su forma original es, hoy por hoy, la más usada como alternativa.
En comparación con la cirugía de injerto de córneas, la instalación de anillos tiene un costo tres veces menor, y el posoperatorio dura sólo tres o cuatro días, después de los cuales el paciente puede reincorporarse nuevamente a sus actividades: "En el caso de la cirugía de injerto de córnea, en cambio, el posoperatorio es muy laborioso", acota Albertazzi.
Los anillos intracorneales habían sido ideados ya en la década del 50 por el célebre oftalmólogo español José Ignacio Barraquer, el mismo que implementó el reemplazo del cristalino -lente natural del ojo- como solución para las cataratas. Pero sólo hace pocos años los especialistas de todo el mundo están teniendo mayor evidencia de su eficacia.








