"Pigu"Romero, maestro del golf, sostiene que querer es poder

"El esfuerzo es la herramienta esencial para triunfar. Hoy estoy aquí porque trabajé mucho, porque tuve fe y porque me lo propuse". Palabras de un campeón.

05 Agosto 2007
Es antes del anochecer. En la soledad de la habitación no sabe hacia dónde llevar el cuerpo inquieto. Lo que hace es por orden de la agitación. Desde que su nombre está en boca de otros, Andrés Fabián Romero no domina el sosiego. Tenés una llamada, le ha dicho la voz del caddie que lo ha obligado serenarse.
Se endereza y sostiene el teléfono de cuarto de hotel. “El esfuerzo...” Pigu repite la pregunta y se ríe con ganas. A carcajadas, porque las palabras de la cronista le llegan después de haber maravillado a los ingleses con su swing y a pocas horas de salir a la cancha de Ohio junto a Tiger Woods (esta entrevista se realizó el miércoles pasado). “Trabajar con sacrificio es la única manera de llegar lejos”, dice.
La respuesta no requiere titubeos ni reflexiones. El hombre capaz de recorrer más de 1.000 yardas de un sólo golpe es impetuoso. También responde de modo impulsivo cuando se le pregunta si querer es poder... “Yo me propuse cumplir todos mis sueños. Lo estoy haciendo. Y creo que puedo subir más alto todavía”.
Hijo de un fletero y de un ama de casa, Romero empezó jugando con una rama de mora porque no tenía para los palos. Más tarde, el papá José hizo un gran esfuerzo para comprarle la primera bolsa de golf. Después, el hermano Luis pidió plata prestada para inscribirlo en los torneos. Hoy, el maestro del sacrificio no tiene deudas, sino premios.
“El esfuerzo es la herramienta esencial para triunfar. Ahora estoy aquí porque trabajé mucho, porque me sacrifiqué, porque tuve fe y porque me lo propuse. Para ser exitoso hay que prepararse intensamente. Todos estos viajes que estoy haciendo son por algo”, concluye el nuevo integrante del codiciado planeta del golf.

“La responsabilidad la tenemos los adultos”

El hombre detrás de estas líneas sólo podía pensar. Ni uno de sus dedos se movía por más que intentara, implorara o agonizara. Su cuerpo se había convertido en una prisión. Estuvo cuadripléjico. Hoy, el único rescoldo visible de su enfermedad es un bastón que lo ayuda en cada paso. Por ello, cuando el padre Guillermo Benzi habla del esfuerzo lo hace con autoridad.
“Aquello fue una degradación humana. Pero antes de la esclerosis múltiple yo era muy soberbio y orgulloso. Ahí aprendí el valor de la humildad y del esfuerzo -recuerda- ‘quiero salir, puedo salir’, pensaba cada amanecer. Y aquí estoy”...
A su juicio, el empeño es fundamental para cumplir nuestra misión en la vida, porque lo que cada uno deje de hacer por sí mismo no lo hará otra persona. “En esta generación no hay cultura del esfuerzo; el empeño es un valor en crisis. La responsabilidad la tenemos los adultos que no supimos ponerles límites a nuestros hijos”, reflexiona el sacerdote, asesor del club colegial del Sagrado Corazón.
“El esfuerzo no es un sufrimiento, sino un sacrificio; significa hacer sagradas las cosas. No debemos tenerle miedo a ello porque, aunque resulte doloroso, crecemos como personas”, añade.
Desde el lunes y hasta el viernes se llevará a cabo la tradicional Semana Sagrada. “Durante esos días, los chicos representarán situaciones de la vida cotidiana que a menudo se presentan en la vida del adolescente. La idea es invitar a los jóvenes a asumir su compromiso frente a la sociedad”, finaliza.