Quienes no se esforzaron en el colegio suelen sufrir tropiezos en la universidad

La indolencia de los jóvenes se origina en la falta de exigencias por parte de sus padres. Carecen de hábitos de estudio y disciplina.

LA GACETA / ANTONIO FERRONI
LA GACETA / ANTONIO FERRONI
05 Agosto 2007
La falta de cultura del esfuerzo, entre los jóvenes, se hace muy evidente durante el paso del secundario a la universidad. El adolescente sale del ámbito del colegio, donde -por lo general- no se le ha exigido esfuerzo. Cree que la universidad también es así, entonces sobrevienen los fracasos. Tal es el panorama que trazó la psicóloga Alejandra Huerta Macchiarola, que se especializa en adolescentes, problemas de aprendizaje y orientación vocacional.
“En la mayoría de los jóvenes no hay hábitos de estudio ni mucho menos el hábito de la lectura. Salen del colegio sin saber estudiar -dijo-. No saben cómo encarar un libro, porque siempre estudiaron de fotocopias. En lugar de la lectura, que exige un esfuerzo de concentración, prefieren la televisión, la computadora o los juegos”.
En el estado de indolencia que muestran numerosos adolescentes, la psicóloga advierte el resultado de un abandono de su rol por parte de los padres. Cree que en otras épocas se les exigía a los hijos un mayor esfuerzo. “Si han recibido en el colegio una baja nota, los padres interpretan que no es culpa del chico, que no estudia, ni de ellos que no se lo exigen, sino del maestro. Consideran que a los hijos no hay que retarlos ni exigirles de más”, resumió la experta.
Durante la práctica de su profesión, Huerta Macchiarola  observó que a los padres les resulta más fácil premiar a sus hijos por un buen resultado, que demandarles esfuerzo y responsabilidad. A esto va apareado el hecho de que, en el ámbito escolar, los docentes han perdido autoridad.

Quieren carreras cortas
“Veo muchos adolescentes que al no tener contención en la familia llegan a 5º año y, cuando tienen que elegir su proyecto de vida, se ven desorientados. Nunca han pasado por una exigencia -lamentó-. Tratan de elegir algo que no requiera mucho esfuerzo. Carreras cortas con salida laboral rápida. Pero deberían entender que toda carrera exige esfuerzo. Si se elige algo corto que en realidad no es lo que a uno le gusta, termina fracasando”.
La psicóloga propone que el colegio ponga mayor énfasis en enseñar a los adolescentes técnicas para estudiar. “Las horas de tutoría deberían aprovecharse para prepararlos y darles herramientas de estudio. Enseñarles a leer, a comprender y a identificar las ideas principales en un texto -detalló-. Hay chicos que no tienen idea de qué es un cuadro sinóptico. Muchas veces enfrentan los exámenes leyendo dos o tres hojas”.