El año pasado, Romero había finalizado cuarto en el campo de Gut Kaden, en Hamburgo. Esta vez, aprovechó a fondo su conocimiento de cada rincón de la cancha y se impuso en cuatro rondas de ensueño. Ayer firmó una tarjeta de 70 golpes -la más alta del fin de semana- y acumuló 269 (-19). Sus registros anteriores habían sido de 68 (jueves y viernes) y de fenomenales 63 (el sábado).
Los ingleses Zane Scotland y Lee Slattery, que arrancaron ayer con aspiraciones de desbancar al crédito de Yerba Buena, se desmoronaron rápidamente. Eso le dio un mayor margen de maniobra a "Pigu", que concluyó con tres golpes de ventaja sobre el inglés Oliver Wilson y al danés Soren Hansen. Más atrás, con 274, quedó el australiano Peter O'Malley.
Ante 60.000 espectadores, "Pigu" dejó en claro que nunca renunciará a su estilo agresivo y arriesgado. Hace unos días, en el momento decisivo del Abierto Británico, lo recomendable era mantener la pelota en el medio del fairway, pero Romero atacó el green con decisión, pegó mal y pagó el error nada menos que con la pérdida de un major.
Esta vez, la lógica indicaba que convenía mantener la ventaja con la que el tucumano arrancaba la ronda sin pasarse de revoluciones. Pero Romero no lo entendió así y salió decidido a buscar las banderas, palo y palo. La apuesta fue positiva, porque obtuvo tres birdies en los primeros cuatro hoyos (1, 3 y 4).
El único momento de zozobra se produjo en el hoyo nueve, con un doble bogey que agitó los fantasmas de aquel fatídico hoyo 17 de Carnoustie. Pero estaba escrito que este era el día de "Pigu", porque no aflojó pese a la incipiente presión que ejercía Wilson y corrigió con un birdie en el 11. Antes, había subido en el 5 y bajado en el 7. Hasta el final del recorrido quedó margen para otro bogey (en el 14) y el apuntado birdie del 18, con ese putt mágico y glorioso.
El brindis de Romero, acompañado por su círculo íntimo, fue con champagne. Acababa de embolsar 600.000 euros (2,5 millón de pesos), con lo que elevó sus ganancias oficiales en el Tour a 2,1 millón de euros (más de ocho millones de pesos). Con 26 años, lo mejor en la carrera del tucumano está por venir.
El año mágico del golf argentino
Desde que comenzó la temporada todas fueron satisfacciones para el golf profesional argentino. Lo más relevante fue, sin dudas, la coronación de Angel Cabrera (foto de arriba) en el Abierto de Estados Unidos, 40 años después del festejo de Roberto de Vicenzo en el Abierto Británico. Además, otros dos jugadores obtuvieron títulos del Tour Europeo: el primero fue Ariel Cañete (foto de abajo) en Sudáfrica; y lo siguió Daniel Vancsik en Portugal.
Próxima parada: EE.UU.
Andrés Romero tenía previsto regresar esta semana a Tucumán, pero tras la victoria en Gut Kaden cambió los planes y viajará directamente a Estados Unidos. Desde el jueves disputará el torneo Bridgestone Invitational, en Ohio, y a continuación intervendrá en el último certamen de Grand Slam de la temporada, el PGA Championship, que este año tendrá lugar en Southern Hill, Oklahoma.
En la gira más competitiva y mejor remunerada del mundo, "Pigu" intentará reafirmar los laureles que viene obteniendo desde que se hizo profesional, en 1998. Formado en el campo del Jockey Club, en Alpa Sumaj, Romero acumula 10 títulos:
Festejó dos veces en el Tour de las Américas (Panamá y Medellín, en 2003).
Ganó tres veces el Abierto del Norte (2003, 2006 y 2007) y una vez el De Vicenzo Classic (2005).
En 2006 se impuso en el Abierto del Litoral (Rosario) y en el Torneo de Maestros (Olivos).
En Europa sólo había ganado el Morson International Open, en Manchester, por el Challenge Tour. (DyN-Télam-Especial)











