11 Julio 2007 Seguir en 
TRIPOLI, Libia.- El Tribunal Supremo de Libia ha confirmado la pena de muerte contra cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino por infectar deliberadamente a cientos de niños libios con el virus del VIH.
La sentencia llega un día después de que la institución Gadafi Foundation anunció que había llegado a un arreglo con las familias de los niños, que ponía fin a la crisis.
“La corte rechaza las apelaciones de los acusados y confirma la pena de muerte”, manifestó el juez Fathi Dhan en una audiencia que duró cinco minutos. Los seis acusados, que llevan ocho años encarcelados, no estaban en el tribunal para escuchar el fallo.
Los médicos fueron sentenciados a muerte en diciembre tras ser declarados culpables de infectar a 426 niños libios con el virus del sida cuando trabajaban en un hospital para menores en la ciudad de Benghazi, en la década de 1990.
En prisión desde 1999, aseguran que son inocentes y que fueron torturados para que confesaran. Algunos científicos occidentales dicen que la negligencia y la mala higiene del hospital fueron en realidad los culpables y que los acusados han sido los chivos expiatorios.
Indemnizaciones
Ahora que el Tribunal Supremo ha confirmado la condena, se espera que el caso llegue al Consejo Judicial Superior, que tendrá el poder de cambiar la sentencia o incluso perdonarlos.
Responsables libios dicen que el Consejo sólo estaría de acuerdo en la liberación si se llegara a un acuerdo en negociaciones privadas entre las familias y la Unión Europea, para financiar el tratamiento médico de los niños.
Las familias de las víctimas han pedido 10 millones de euros por cada niño, una cifra que dista mucho de lo que la UE está dispuesta a pagar, según han dicho observadores familiarizados con el tema.
Esperanza en Bulgaria
La confirmación de la condena a muerte de los médicos fue interpretada en Bulgaria -país del que son oriundas las enfermeras- como parte de las negociaciones para su puesta en libertad, según dijo hoy el presidente del parlamento búlgaro, Ognjan Gerdschikow.
El funcionario espera que en los próximos días la sentencia sea invalidada, pues confía en que se alcanzará un acuerdo con las familias. “La condena a muerte era esperada, pero la esperanza permanece”, dijo el vicepresidente del parlamento búlgaro, que espera que las enfermeras puedan volver a su país en dos o tres meses.
La Comisión Europea, por su parte, se declaró a la espera de detalles y el primer ministro portugués, José Socrates, cuyo país ejerce la presidencia de la Unión Europea, afirmó estar trabajando y confiar en un final feliz. (Reuters-DPA-AFP-NA)
La sentencia llega un día después de que la institución Gadafi Foundation anunció que había llegado a un arreglo con las familias de los niños, que ponía fin a la crisis.
“La corte rechaza las apelaciones de los acusados y confirma la pena de muerte”, manifestó el juez Fathi Dhan en una audiencia que duró cinco minutos. Los seis acusados, que llevan ocho años encarcelados, no estaban en el tribunal para escuchar el fallo.
Los médicos fueron sentenciados a muerte en diciembre tras ser declarados culpables de infectar a 426 niños libios con el virus del sida cuando trabajaban en un hospital para menores en la ciudad de Benghazi, en la década de 1990.
En prisión desde 1999, aseguran que son inocentes y que fueron torturados para que confesaran. Algunos científicos occidentales dicen que la negligencia y la mala higiene del hospital fueron en realidad los culpables y que los acusados han sido los chivos expiatorios.
Indemnizaciones
Ahora que el Tribunal Supremo ha confirmado la condena, se espera que el caso llegue al Consejo Judicial Superior, que tendrá el poder de cambiar la sentencia o incluso perdonarlos.
Responsables libios dicen que el Consejo sólo estaría de acuerdo en la liberación si se llegara a un acuerdo en negociaciones privadas entre las familias y la Unión Europea, para financiar el tratamiento médico de los niños.
Las familias de las víctimas han pedido 10 millones de euros por cada niño, una cifra que dista mucho de lo que la UE está dispuesta a pagar, según han dicho observadores familiarizados con el tema.
Esperanza en Bulgaria
La confirmación de la condena a muerte de los médicos fue interpretada en Bulgaria -país del que son oriundas las enfermeras- como parte de las negociaciones para su puesta en libertad, según dijo hoy el presidente del parlamento búlgaro, Ognjan Gerdschikow.
El funcionario espera que en los próximos días la sentencia sea invalidada, pues confía en que se alcanzará un acuerdo con las familias. “La condena a muerte era esperada, pero la esperanza permanece”, dijo el vicepresidente del parlamento búlgaro, que espera que las enfermeras puedan volver a su país en dos o tres meses.
La Comisión Europea, por su parte, se declaró a la espera de detalles y el primer ministro portugués, José Socrates, cuyo país ejerce la presidencia de la Unión Europea, afirmó estar trabajando y confiar en un final feliz. (Reuters-DPA-AFP-NA)







