No dejen que la bomba explote

Análisis. Por Magena Valentie - Redacción LA GACETA.

21 Mayo 2007
"Che, bolú". "¡Qué hacés cabrón! ¡Qué hija de pu...! Hasta el lenguaje de los chicos (de los adultos y de la televisión) está lleno de agresividad. La violencia está en todas partes: en las calles, en el tránsito, en el maltrato a los jubilados... pero la escuela es el lugar donde se va a aprender, y eso la pone en un lugar de privilegio para intentar cambiar la sociedad.
Sin embargo, desde los sangrientos sucesos de Carmen de Patagones, el golpe, la cachetada y el grito le han seguido ganando terreno a la palabra. Algunas directoras todavía creen que pueden resolver las cosas "puertas adentro" y se enojan cuando los padres que no se sienten escuchados acuden a los medios de comunicación para denunciar casos de violencia. Tendrían que hacerle caso a la directora del Gabinete Psicopedagógico cuando les dice: "pidan ayuda, no dejen que la bomba explote".