"Ustedes provocaron que hiciera esto", escribió el estudiante coreano y luego inició la matanza

El joven de 23 años vivía en el campus, estudiaba literatura inglesa y, según sus compañeros, ya había protagonizado episodios violentos. Se sospecha que una pelea con su novia desencadenó el mortal ataque. Cho estaba armado con dos pistolas. Se quejaba de los "niños ricos" y había acosado a compañeras.

INEXPLICABLE. Una joven trata de consolar a su compañera, testigo de la matanza. El surcoreano Cho había comprado una pistola calibre 9 mm y ya poseía otra, calibre 22. Ayer, el escenario de la tragedia aún estaba cerrado. (REUTERS)
INEXPLICABLE. Una joven trata de consolar a su compañera, testigo de la matanza. El surcoreano Cho había comprado una pistola calibre 9 mm y ya poseía otra, calibre 22. Ayer, el escenario de la tragedia aún estaba cerrado. (REUTERS)
18 Abril 2007
Virginia, EE.UU.- Un estudiante coreano de 23 años fue el autor de la masacre que dejó 32 víctimas mortales el lunes en una universidad. Cho Seung-Hui estudiaba literatura inglesa, y anoche cobraba fuerza la teoría sobre un drama pasional como desencadenante de la tragedia. En una nota dejada en su cargo, Cho escribió: "Ustedes provocaron que hiciera esto", en referencia a sus compañeros de estudio.
El jefe de seguridad de la universidad, Wendell Flinchum, confirmó que Cho vivía en una residencia estudiantil del campus y que llevaba dos armas, una de calibre 9 mm y otra de 22 milímetros. Los peritos indican que una de las armas fue usada en ambos tiroteos. Según dijo un estudiante de Taiwan, la matanza comenzó tras una pelea del asesino con su novia por una supuesta infidelidad. Cho mató a su pareja y a otro hombre que quiso mediar en la discusión. Dos horas más tarde se produjo otro tiroteo en el lado opuesto del campus de la Universidad Politécnica de Virginia, en el que murieron otras 30 personas. De los 15 heridos, 12 siguen hospitalizados. La presidenta del Departamento de Inglés de la universidad, Carolyn Rude, dijo que miembros de la facultad habían expresado su preocupación por cosas que Cho había escrito y que habían transmitido esta preocupación a los administradores. "Era un solitario", dijo sobre el estudiante Larry Hincker, portavoz de la universidad.

Enorme frialdad
La mayoría de las víctimas del segundo tiroteo murió en las salas de clase y en la escalera; entre ellas, un estudiante peruano. Cho se suicidó después de abrir fuego en cuatro salones de clases donde cerró las puertas con cadenas para impedir que las víctimas escaparan. Los testigos relataron que el francotirador actuó con enorme frialdad y que recargó varias veces sus dos armas. Un experto comentó que el atacante tuvo que tener varias cajas de balas. Una fuente del hospital señaló, a su vez, que los heridos tienen al menos tres disparos cada uno.
Según informó ayer el diario "Chicago Tribune", Cho Seung-Hi dejó un mensaje plagado de quejas en su cuarto en la residencia estudiantil del campus. De acuerdo con el diario, el joven se quejaba en su nota de los "niños ricos", sobre la "desmoralización" y la "charlatanería engañosa" en el campus. Al parecer, en el último tiempo, Cho mostraba un comportamiento cada vez más agresivo y extraño. Había iniciado un incendio en un cuarto de la residencia estudiantil y acosó a varias mujeres. Durante algunos períodos ingirió medicamentos contra la depresión. De documentos judiciales se desprende que hace pocos días había sido multado por conducir por sobre el límite de velocidad.
Según se informó, Cho llegó a Estados Unidos desde Corea en 1992 y contaba, como "residente a largo plazo", con una "green card", es decir, con permiso de residencia. Este estatus permite en el Estado de Virginia comprar armas como cualquier ciudadano estadounidense. Los padres de Cho viven en la ciudad Centreville, cerca de la capital, Washington, a más de 700 kilómetros del lugar del hecho, y al parecer regentean una tintorería. El canal CNN mostró imágenes de la casa, prolijamente pintada de blanco, de la familia. "Era muy tranquilo; siempre se mantenía alejado de los demás", dijo un vecino. El cartero Rod Wells, que entrega el correo a la familia desde hace tiempo, describió a la madre y al padre como personas muy simpáticas y amables. "Ningún padre merece algo así", dijo, conmovido. En tanto, siguen acumulándose los testimonios de los testigos. Tina Harrison estaba tomando una prueba en Norris Hall cuando comenzaron los tiros. "Escuchamos gritos horribles, gritos de agonía, y después una suerte de risa maníaca en los primeros minutos en los que fueron disparados los tiros", contó. Entre los muertos hay dos profesores; el israelí, de 75 años, Liviu Librescu, que enseñaba mecánica y aeronáutica, y el profesor de alemán Christopher "Jamie" Bishop.

Los alumnos se enteraron por mail
Encolerizados, estudiantes y familiares de las víctimas reprochan a las autoridades universitarias que no hayan tomado las medidas necesarias después del primer tiroteo, en el cual dos personas murieron. Ocurre que, según los estudiantes, los funcionarios creyeron que se había tratado de un hecho aislado, por lo que no evacuaron el resto de las residencias. Dos horas más tarde, cuando la segunda masacre ya se había iniciado, cientos de alumnos comenzaron a recibir e-mails en los cuales se les advertía que no debían dejar sus habitaciones, ya que había un tirador en el campus. Para cuando los mensajes llegaron a sus destinatarios, el estudiante coreano ya había matado a otras 20 personas, y no se detendría.(DPA-Reuter-AFP-NA)