18 Abril 2007 Seguir en 
¿Qué pensamientos pasan por la cabeza de una persona que dispara contra sus pares? Justamente, no hay pensamiento, sino pulsión. Es lo que en psicoanálisis de llama un "pasaje al acto", un arrebato que el sujeto no puede detener. El individuo está tomado por sus pulsiones; carece de los frenos que los sujetos tenemos en nuestra vida social, y entonces descarga su furia contra los otros.
Las patologías actuales muestran una evolución (en realidad, una involución) hacia las patologías ligadas al acto, como los accidentes, los suicidios, la violencia contra los demás. La sociedad ha perdido la posibilidad de la palabra y de la reflexión para resolver sus problemas.
En este caso, el sujeto cedió ante un ataque de celos. Se le rompió la imagen que lo completaba y, en vez de hacer un duelo que le permitiera registrar la pérdida del amor, apeló a la violencia. Por otro lado, la repetición de este tipo de acciones en escuelas y en universidades estadounidenses debería hacer que esa comunidad piense qué le está pasando.
Si el presidente de una nación puede invadir países y decidir sobre la vida de miles de personas, y en la sociedad no hay nada que ponga límites a ese poder omnímodo, se instala en la subjetividad la idea de que se puede hacer de todo con el otro. Se quiebra el derecho más elemental, el de la vida; el del mandamiento "no matarás", base de la vida en sociedad.
El hecho de que haya sido un inmigrante coreano el que perpetró la masacre agrega la cuestión de las migraciones y de la discriminación. En el mundo actual se ha roto el código ético que es la hospitalidad; y aquel que es diferente sufre la discriminación y hasta el exterminio.
Las patologías actuales muestran una evolución (en realidad, una involución) hacia las patologías ligadas al acto, como los accidentes, los suicidios, la violencia contra los demás. La sociedad ha perdido la posibilidad de la palabra y de la reflexión para resolver sus problemas.
En este caso, el sujeto cedió ante un ataque de celos. Se le rompió la imagen que lo completaba y, en vez de hacer un duelo que le permitiera registrar la pérdida del amor, apeló a la violencia. Por otro lado, la repetición de este tipo de acciones en escuelas y en universidades estadounidenses debería hacer que esa comunidad piense qué le está pasando.
Si el presidente de una nación puede invadir países y decidir sobre la vida de miles de personas, y en la sociedad no hay nada que ponga límites a ese poder omnímodo, se instala en la subjetividad la idea de que se puede hacer de todo con el otro. Se quiebra el derecho más elemental, el de la vida; el del mandamiento "no matarás", base de la vida en sociedad.
El hecho de que haya sido un inmigrante coreano el que perpetró la masacre agrega la cuestión de las migraciones y de la discriminación. En el mundo actual se ha roto el código ético que es la hospitalidad; y aquel que es diferente sufre la discriminación y hasta el exterminio.










