31 Marzo 2007 Seguir en 
“Yo empecé a vomitar a los 15 años; y a los 20 decidí entrar a Aluba porque mi vida era tormentosa”, contó Gilda Stivala, de 26 años, que padecía bulimia y realizó el tratamiento durante casi seis años. “Lo más importante para mí es que ya no veo la vida como algo ideal que debo alcanzar”, resumió.
La joven es una de las tres pacientes que ayer fueron dadas de alta en la delegación Tucumán de la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y Anorexia (Aluba). La institución cumplió 10 años de labor en la provincia, por lo que recibió la visita de la doctora Mabel Bello, directora médica general de Aluba, que tiene su sede central en Buenos Aires.
Aprender a descubrir y a reconocer la enfermedad es el desafío más importante que afrontan los pacientes que ingresan a Aluba, que cada vez son más. Según indicó la presidenta de la institución, entre los 13 y los 17 años se manifiestan los síntomas de la bulimia y la anorexia, y en Argentina una de cada 10 mujeres las padecen. “El 90% de los pacientes son mujeres, y el 10% restante, varones”, dijo Bello.
Junto a Gilda, ayer también dieron de alta a Victoria Ortega, de 24 años, que se curó de anorexia, y Karina García Fernández, de 28 años, que superó la bulimia. Después del tratamiento, las pacientes descubrieron el infierno que estaban viviendo y se mostraron felices de haber podido salir a flote. “Agradezco que hoy pueda hablar con mis padres como lo hago. Siento que soy la misma que entró en la institución, pero ahora me conozco; conocí quién soy”, comentó.
Karina, que pasó cinco años bajo la asistencia de Aluba, reconoció: “lo que me costó más fue dejar de vomitar; lo hacía todo el tiempo”. Dijo que el tratamiento. “con el tiempo, se hace parte de la vida; uno ve cómo va mejorando”. “El tratamiento no dura menos de cuatro años; el paciente es dado de alta no cuando está recuperado sino cuando está curado, es decir, cuando reúne las condiciones clínicas, psíquicas y psiquiátricas adecuadas”, comentó Antonio Rearte, delegado regional en Córdoba de Aluba del norte y oeste argentino.
Aluba fue creada hace 21 años. Desde entonces trabaja en la asistencia de pacientes con enfermedades relacionadas con la alimentación. En Tucumán, en 10 años, la asociación dio de alta a cerca de 100 pacientes. En la conferencia, los profesionales y pacientes reconocieron en que la sociedad contribuye a estos males con la idea de que ser flaco es ser feliz. “Todos somos responsables de esta eclosión de casos de bulimia y anorexia”, dijeron.
ROMA. - Allegra Beck Versace, la heredera de 20 años del famoso imperio de moda, sufre de anorexia y lucha para recuperarse de la enfermedad, dijo en un comunicado su madre, la diseñadora Donatella Versace.
Allegra heredó el 50 % de Versace cuando cumplió 18 años. Su tío Gianni, el famoso diseñador, fue asesinado en 1997 en Miami.
“Nuestra hija, Allegra, ha luchado contra la anorexia, una enfermedad muy grave, por muchos años”, señaló la madre, en un intento por poner fin a los rumores sobre la salud de su hija. “Está recibiendo el mejor tratamiento posible para ayudarla a superar esta enfermedad y está respondiendo bien", agregó Donatella, quien se hizo cargo de la compañía tras la muerte de su hermano.
Los padres admitieron que la joven padece desde hace varios años peligrosas alteraciones en su alimentación y en algunos momentos habría llegado a pesar sólo 32 kilos. Aclararon que actualmente no está internada, sino que vive en su casa. (Reuters)
La joven es una de las tres pacientes que ayer fueron dadas de alta en la delegación Tucumán de la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y Anorexia (Aluba). La institución cumplió 10 años de labor en la provincia, por lo que recibió la visita de la doctora Mabel Bello, directora médica general de Aluba, que tiene su sede central en Buenos Aires.
Aprender a descubrir y a reconocer la enfermedad es el desafío más importante que afrontan los pacientes que ingresan a Aluba, que cada vez son más. Según indicó la presidenta de la institución, entre los 13 y los 17 años se manifiestan los síntomas de la bulimia y la anorexia, y en Argentina una de cada 10 mujeres las padecen. “El 90% de los pacientes son mujeres, y el 10% restante, varones”, dijo Bello.
Junto a Gilda, ayer también dieron de alta a Victoria Ortega, de 24 años, que se curó de anorexia, y Karina García Fernández, de 28 años, que superó la bulimia. Después del tratamiento, las pacientes descubrieron el infierno que estaban viviendo y se mostraron felices de haber podido salir a flote. “Agradezco que hoy pueda hablar con mis padres como lo hago. Siento que soy la misma que entró en la institución, pero ahora me conozco; conocí quién soy”, comentó.
Karina, que pasó cinco años bajo la asistencia de Aluba, reconoció: “lo que me costó más fue dejar de vomitar; lo hacía todo el tiempo”. Dijo que el tratamiento. “con el tiempo, se hace parte de la vida; uno ve cómo va mejorando”. “El tratamiento no dura menos de cuatro años; el paciente es dado de alta no cuando está recuperado sino cuando está curado, es decir, cuando reúne las condiciones clínicas, psíquicas y psiquiátricas adecuadas”, comentó Antonio Rearte, delegado regional en Córdoba de Aluba del norte y oeste argentino.
Aluba fue creada hace 21 años. Desde entonces trabaja en la asistencia de pacientes con enfermedades relacionadas con la alimentación. En Tucumán, en 10 años, la asociación dio de alta a cerca de 100 pacientes. En la conferencia, los profesionales y pacientes reconocieron en que la sociedad contribuye a estos males con la idea de que ser flaco es ser feliz. “Todos somos responsables de esta eclosión de casos de bulimia y anorexia”, dijeron.
La heredera de Versace pesó 32 kilos
ROMA. - Allegra Beck Versace, la heredera de 20 años del famoso imperio de moda, sufre de anorexia y lucha para recuperarse de la enfermedad, dijo en un comunicado su madre, la diseñadora Donatella Versace.
Allegra heredó el 50 % de Versace cuando cumplió 18 años. Su tío Gianni, el famoso diseñador, fue asesinado en 1997 en Miami.
“Nuestra hija, Allegra, ha luchado contra la anorexia, una enfermedad muy grave, por muchos años”, señaló la madre, en un intento por poner fin a los rumores sobre la salud de su hija. “Está recibiendo el mejor tratamiento posible para ayudarla a superar esta enfermedad y está respondiendo bien", agregó Donatella, quien se hizo cargo de la compañía tras la muerte de su hermano.
Los padres admitieron que la joven padece desde hace varios años peligrosas alteraciones en su alimentación y en algunos momentos habría llegado a pesar sólo 32 kilos. Aclararon que actualmente no está internada, sino que vive en su casa. (Reuters)
NOTICIAS RELACIONADAS







