"Gracias por venir"

Gustavo Cerati presentó un show impecable que amalgamó temas de su nuevo disco con clásicos de Soda Stereo. El tope horario en los boliches.

ILUMINADO. Detrás de Cerati, todo negro. Las luces fueron grandes protagonistas de un concierto en el que el sonido no acompañó lo suficiente.(LA GACETA / FRANCO VERA)
ILUMINADO. Detrás de Cerati, todo negro. Las luces fueron grandes protagonistas de un concierto en el que el sonido no acompañó lo suficiente.(LA GACETA / FRANCO VERA)
26 Marzo 2007
Fue una noche larga, en la que los clásicos de Soda Stereo se cruzaron con los temas del nuevo disco de Gustavo Cerati, y con otros de sus anteriores trabajos como solista. Después del impecable show que brindó en el club Central Córdoba, que duró poco más de dos horas, él y su banda siguieron de fiesta en un boliche y terminaron cerca del amanecer en una fiesta privada. El recuerdo por el aniversario del golpe de Estado y las críticas al tope horario estuvieron presentes en el discurso de Cerati desde el escenario. Hubo problemas con el sonido, aunque las luces fueron un show aparte, acompañando la creación de climas y apoyando el jugueteo sensorial que marcó cada uno de los 21 temas que tocaron. Asistieron casi 4.000 personas, que quedaron satisfechas.

Los juegos de seducción dejaron temblando a los tucumanos
Las luces del club Central Córdoba se apagaron a las 22.19 del sábado, y estalló el fervor. La banda subió y entre tenues luces azules hizo una introducción electro rock de algo que no se podía distinguir muy bien. Se sumó Gustavo Cerati, y arrancó con "Artefacto", del disco "Hoy es hoy" (2002).
Eso marcó la tendencia del show, en el que si bien no faltaron algunos temas clave de Soda Stereo (fueron tres en una lista de 21 canciones) y los más conocidos de su nuevo disco, "Ahí vamos", recurrió a muchos de los menos conocidos.
"Té para tres", en una versión acústica y blusera, que sirvió para mostrar a Cerati en su condición de excelente guitarrista, salió pegada a la versión eléctrica y al palo de "Bajan", de Luis Alberto Spinetta, fueron los momentos más fuertes y emotivos del show.
Aunque si de emociones se habla, cerca del final, con "Prófugos" de Soda, en las caras de los mayores de 30 (que eran muchos), se dibujaron enormes y nostálgicas sonrisas, aunque el arranque de guitarras en clave rock and roll desconcertó a varios.
Eso de dejar descolocado al público fue una constante, porque varias veces los arreglos fueron muy parecidos a temas de Soda que terminaron siendo de su etapa como solista. Cerati y los músicos cruzaron miradas y sonrisas cómplices cuando notaban que habían cumplido con su intención.
Con "Crimen", del nuevo disco, ya en los bises (con cinco temas), y "Juego de seducción", otra joya sodera en una versión apegada a la partitura, la ebullición tuvo su mayor clímax, y muchas chicas se treparon a los hombros de los sacrificados muchachos de siempre, para saltar y bailar acompañando cada acorde con gritos y brazos extendidos en alto.
Promediando el recital, eligió "Uno entre 1.000" para aludir a que estaba tocando el día en que se conmemora el inicio de la dictadura militar. "Es una noche hermosa para un aniversario espantoso", señaló. Y siguió con "Adiós", una canción de amor, como respuesta.
El cierre vino con "Jugo de Luna", que él presentó como "Jugo de Lunita Tucumana", y antes hizo "Puente" (del disco "Bocanada"), con reverencias al público que lo acompañó a grito pelado en el estribillo que dice "gracias por venir...".

Anduvieron dos noches "de boliche en boliche"
"Vamos terminando porque el Gobierno se puso ortiva y nos quiere hacer ir a dormir a las cuatro", dijo Gustavo Cerati desde el escenario, poco antes del cierre del show. Y en realidad, parece que después de haber tocado durante poco más de dos horas, las ganas de seguir la fiesta eran muy fuertes.
El viernes a la noche, cuando llegó desde Salta, Cerati, los músicos y varios de los asistentes fueron a un boliche de Yerba Buena, donde bailaron hasta tarde. Conocieron a varias chicas, que el sábado estuvieron en el VIP del club, y algunas de las cuales los acompañaron a cenar, en los camarines.
Después de la una de ayer, el grupo (alrededor de 30 personas), fue a un boliche de Alsina y La Plata, dónde él bailó rodeado por los custodios que lo acompañaron hasta en el baño. Cuando faltaban 20 minutos para la hora señalada, el ex Soda y varios de sus acompañantes partieron con sus nuevos amigos hacia Yerba Buena, donde el amanecer los encontró bailando en un after. A la fiesta no le faltó nada.

Voces en el estudio
"EXCELENTE, él está más entero que nunca y la banda suena genial. Lo escucho desde que Cerati tocaba con Soda Stereo y me sorprendió verlo tan bien", dijo Jorge Chagra, de 36 años.

"SONO MUY BUENO; yo tenía mis reservas sobre lo que iba a ser el recital. Además, no vienen muchos tipos que tengan el nivel que mostró Gustavo Cerati así que fue importante que se haga un recital como este", expresó conforme Germán Rociano, de 28 años.

"ME GUSTO la combinación del rock con la electrónica, lo único que para mí le faltó (a Cerati) fue un poco más de interacción con el público", observó Alvaro Conde, un estudiante de 22 años.

"MUY GROSSO, tocó pocos temas de Soda Stereo y muchos temas de él como solista; yo prefiero que sea así por ahora: Cerati solo", sintetizó Gonzalo Yépez, un fanático de 20 años.

"ESTUVO BUENO el recital, pero el sonido en algunos momentos estuvo flojo", expuso Marco Martínez Zuccardi.

"LAS LUCES estuvieron impresionantes, me pareció un buen recital", declaró Javier Arrieta.

"A LOS 14 AÑOS, mi hermano me llevó a ver a Soda en Floresta y me voló la cabeza. Ahora traigo a mi hijo de 9 años, porque estoy seguro de que cuando sea grande se va a acordar de esto con felicidad", dijo Andrés, un abogado.



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