25 Febrero 2007 Seguir en 
"Tiene que cambiar la mentalidad de la gente, demostrar el orgullo por su propia provincia. Porque atracciones hay". Estas palabras constituyen la propuesta que dejó el holandés Tim Pierik tras visitar Tucumán. Los resultados de la Encuesta de Ocupación Hotelera 2006 del Indec, que se publicaron el miércoles y que demuestran, entre otras cosas, que los turistas extranjeros prefieren ir a Salta, se vieron reflejados en los dichos de varios visitantes y de empresarios del sector que propusieron algunos cambios.
Para muchos turistas, Tucumán representa un paso, con una efímera estadía -en la que no llegan a conocer nada más que la terminal de ómnibus, o la cama de un albergue- para llegar a otros destinos, como Salta o Jujuy. Federico Martínez, de Capital Federal, es uno de los tantos visitantes que debió hacer una parada obligada en Tucumán, sólo por el hecho de encontrarse en el circuito turístico del Norte. Dijo que ni siquiera iba a dormir una noche en la provincia. "Noté que en Salta hay mucha infraestructura para el turismo", comentó.
La falta de infraestructura hotelera y vial adecuada, los precios excesivos, el trato poco amable hacia el turista, la falencia en los medios de transporte, son otros de los factores que no invitan al turista a que quiera quedarse, según dijeron. Visitantes que llegaron a Amaicha del Valle, a disfrutar de la Fiesta de la Pachamama, manifestaron su descontento y su desilusión frente a la precariedad y el abandono de la infraestructura, de los servicios, así como las falencias en la atención al turista.
Si bien es admirada por los deslumbrantes paisajes naturales que exhibe, en varios casos fue señalada como una provincia que debe mejorar sensiblemente su capacidad de albergue, sus carreteras, la atención al turista y la información.
Miriam Juárez, de Córdoba opinó que, lamentablemente, Tucumán está lejos de ser como Salta o como las Termas: "faltan muchas inversiones para mejorar la infraestructura sanitaria y de albergue. A los Valles se los vende en todo el país, pero sólo Tafí tiene una capacidad hotelera en crecimiento. El resto de las comunidades, como El Mollar y Amaicha, parecen estar abandonadas", comentó. Por su parte, Eduardo Díaz, de Capital Federal, se quejó de la atención desconsiderada hacia los turistas: "me indignó el maltrato en algunos restaurantes. La gente tiene que ser capacitada en atención al cliente".
Agregó que en algunos lugares los precios son muy caros y que las agencias de turismo no ofrecen un servicio serio ni responsable. Los visitantes también advierten la falta de intervención del Gobierno en las fiestas populares, que se convierten en las principales atracciones turísticas.
Cecilia García, también de Capital Federal, dijo: "en Amaicha, la fiesta la hace la gente, es popular. El Estado, al parecer, sólo contribuye con el escenario, la amplificación musical y con algunos artistas. Pero no realiza cambios sustanciales en la zona. No existe la conciencia de que todo lo que aporten a favor del turismo es una inversión".
Las personas que viven del turismo también dieron su opinión y aportaron ideas para mejorar los servicios y los atractivos de la provincia. Julio César Torres, dueño de un restaurante de comidas regionales, presentará un proyecto para la creación de una zona en que haya peñas, boliches y pubs. "Le mostraremos al turista las comidas típicas y el folclore. Así, también daremos empuje a nuestras raíces", explicó Torres.
Para muchos turistas, Tucumán representa un paso, con una efímera estadía -en la que no llegan a conocer nada más que la terminal de ómnibus, o la cama de un albergue- para llegar a otros destinos, como Salta o Jujuy. Federico Martínez, de Capital Federal, es uno de los tantos visitantes que debió hacer una parada obligada en Tucumán, sólo por el hecho de encontrarse en el circuito turístico del Norte. Dijo que ni siquiera iba a dormir una noche en la provincia. "Noté que en Salta hay mucha infraestructura para el turismo", comentó.
La falta de infraestructura hotelera y vial adecuada, los precios excesivos, el trato poco amable hacia el turista, la falencia en los medios de transporte, son otros de los factores que no invitan al turista a que quiera quedarse, según dijeron. Visitantes que llegaron a Amaicha del Valle, a disfrutar de la Fiesta de la Pachamama, manifestaron su descontento y su desilusión frente a la precariedad y el abandono de la infraestructura, de los servicios, así como las falencias en la atención al turista.
Si bien es admirada por los deslumbrantes paisajes naturales que exhibe, en varios casos fue señalada como una provincia que debe mejorar sensiblemente su capacidad de albergue, sus carreteras, la atención al turista y la información.
Miriam Juárez, de Córdoba opinó que, lamentablemente, Tucumán está lejos de ser como Salta o como las Termas: "faltan muchas inversiones para mejorar la infraestructura sanitaria y de albergue. A los Valles se los vende en todo el país, pero sólo Tafí tiene una capacidad hotelera en crecimiento. El resto de las comunidades, como El Mollar y Amaicha, parecen estar abandonadas", comentó. Por su parte, Eduardo Díaz, de Capital Federal, se quejó de la atención desconsiderada hacia los turistas: "me indignó el maltrato en algunos restaurantes. La gente tiene que ser capacitada en atención al cliente".
Agregó que en algunos lugares los precios son muy caros y que las agencias de turismo no ofrecen un servicio serio ni responsable. Los visitantes también advierten la falta de intervención del Gobierno en las fiestas populares, que se convierten en las principales atracciones turísticas.
Cecilia García, también de Capital Federal, dijo: "en Amaicha, la fiesta la hace la gente, es popular. El Estado, al parecer, sólo contribuye con el escenario, la amplificación musical y con algunos artistas. Pero no realiza cambios sustanciales en la zona. No existe la conciencia de que todo lo que aporten a favor del turismo es una inversión".
Las personas que viven del turismo también dieron su opinión y aportaron ideas para mejorar los servicios y los atractivos de la provincia. Julio César Torres, dueño de un restaurante de comidas regionales, presentará un proyecto para la creación de una zona en que haya peñas, boliches y pubs. "Le mostraremos al turista las comidas típicas y el folclore. Así, también daremos empuje a nuestras raíces", explicó Torres.
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