Una multitud jugó al carnaval en Amaicha

Unas 35.000 personas arribaron al pueblo donde las competencias de destreza criolla y las marcadas de chivitos los cautivaron.

VOCES ANCESTRALES. Las copleras captaron la atención de miles de turistas el viernes por la noche, cuando actuaron en la plaza San Martín. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
VOCES ANCESTRALES. Las copleras captaron la atención de miles de turistas el viernes por la noche, cuando actuaron en la plaza San Martín. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
25 Febrero 2007
En Amaicha del Valle la diversión bulle todo el día. Los juegos de carnaval con agua, harina y nieve hacen que los lugareños y los visitantes se mezclen en una multitud a la que las pinturas y el talco convierten en una masa multicolor. Esto ocurrió ayer, mientras la música invadía el pueblo y el sol radiante desparramaba calor en cada una de las calles.
Esta atmósfera de alegría, que contrasta con la tranquilidad que caracteriza a Amaicha durante el resto del año, fue el denominador común de la tercera jornada de la Fiesta Nacional de la Pachamama (comenzó el jueves), que concluirá hoy.
En la jornada de cierre las actividades comenzarán a las 12 con el desfile de la flamante Pachamama 2007 con su séquito que está integrado por el yajstay, el pujllay y la ñusta. Este año, la Madre Tierra será representada por doña Paulina Chocobar, de 78 años y domiciliada en Ampimpa (ver nota aparte). La mujer fue elegida por los representantes de las comunidades indígenas de la zona y asumirá los atributos que deja la Pachamama saliente, doña Ernestina Yapura.
La celebración continuará con el desfile de agrupaciones gauchas y la actuación de distintos grupos folclóricos. A las 22 se presentará Horacio Banegas y el grupo folclórico infantil Los Moya. Los organizadores dijeron que para el desfile de la Pachamama se espera la presencia de autoridades de la Provincia.

Empanadas y humitas
Las comidas regionales que se venden en las 30 pascanas o ranchos que fueron levantados alrededor de la plaza San Martín hicieron las delicias de los turistas que, tras hacer un alto en el baile, se dedicaron a degustar empanadas, humitas y asado.
Hasta ayer, esta celebración que cumple 60 años, había convocado a más de 35.000 visitantes de distintos puntos de la provincia y del país. La plaza fue colmada en la noche del viernes por más de 15.000 personas. Es que por el escenario principal desfilaron varias copleras de los Valles y el conjunto folclórico La Chacarerata Santiagueña. Al cierre de esta edición estaban por actuar Los Tucu-Tucu y los Diableros de Orán, entre otros artistas.
Durante el día de ayer, en el Complejo Deportivo hubo un espectáculo de doma y de demostraciones de destreza criolla que protagonizaron jinetes vallistos. Otra actividad que cautivó a los turistas fue la marcada de chivitos. Además, durante la tarde, actuaron folcloristas locales en la plaza.
“Aquí uno realmente abandona las preocupaciones y termina atrapado por los bailes folclóricos y los juegos de carnaval. Es una diversión sana y llena de alegría. Además el paisaje parece estar más lindo cada año”, comentó eufórica Margarita Fúnez que llegó a Amaicha desde la capital de la provincia. “En esta fiesta uno se puede divertir hasta el cansancio. No hay lugar para las tristezas. Lo bueno es que todo se desarrolla tranquilo, sin incidentes”, apuntó Luis Ibáñez, un visitante porteño (hasta el momento no se registraron hechos delictivos, según informó la Policía).

Otros estilos
No sólo el folclore impera en el pueblo en estos días de fiesta. En la plaza se instalaron barras en las que se preparan cócteles de bebidas y se puede escuchar estilos musicales que no son propios de los valles, como el rock. En estos lugares se improvisan bailes que se extienden hasta las 4. Los dos camping están colmados de visitantes, y allí también se vive la fiesta con guitarreadas que dura toda la noche. (C)

“La soledad es algo que ya dejó de molestarme”
Tiene 78 años y es la Pachamama más joven que se eligió en Amaicha. La flamante representante de la Madre Tierra se llama Paulina Chocobar y vive sola en Ampimpa, en una humilde casa de adobe rodeada por cardones y álamos. Mañana, a partir de las 12, va a desfilar con su séquito en la celebración central de la 60ª edición de la Fiesta Nacional de la Pachamama.
La anciana es viuda de Agustín Fabián, quien durante muchos años fue parte del séquito de la deidad nativa, desempeñándose como yajstay. Murió enfermo el año pasado. A pesar de sus años, doña Paulina es capaz de caminar kilómetros todos los días, en busca de leña para el horno de barro con el que cocina. La noticia de su elección la conoció ayer de parte de un representante de la comunidad aborigen.
“Les he dicho que no sé leer y tampoco entonar coplas. Lo que sí sé es tocar la caja. Me dijeron que tenía condiciones para ser Pachamama. Ahora me tengo que preparar para el desfile de mañana (por hoy). Me van a hacer un vestido, porque el que llevo puesto es de luto. Zapatos no tengo y voy a ir con zapatillas”, explicó la mujer.
“Pensar que si viviera Agustín, me iba a tener que acompañar. Pero el pobre no pudo salir de su enfermedad”, agregó, apenada.
Según algunos miembros de la comunidad aborigen, la elección de la Pachamama 2007 fue bastante complicada. “Hay ancianas mucho mayores que doña Paulina, pero sucede que no quisieron aceptar el atributo porque tienen la creencia de que al año de ser elegidas van a morir. Es que con algunas sucedió así, pero ya venían enfermas desde mucho antes de ser elegidas”, comentó María de Vargas.
Doña Paulina tiene un hijo, un nieto y varios bisnietos. “La soledad ya no me molesta. Mi actividad comienza a las 5, cuando me levanto a tomar mate. Después muelo maíz para la mazamorra o salgo a pie a buscar leña. Antes lo hacía en un burro que desapareció hace días”, relató.
Doña Paulina fue zafrera. Ella y su esposo solían ir a Santa Lucía a cosechar caña de azúcar. “Fueron tiempos duros en que uno movía el machete desde la mañana hasta la noche. Se laburaba mucho, pero también se ganaba bien”, recordó. La Pachamama sobrevive ahora con una pensión de $ 250. “Con esa platita compro todos los meses mercadería para cocinar. No me falta nada, porque además al pan y los dulces los hago yo”, explicó.