"Primero hay que buscar un frente para la resistencia"

Los partidos, antes que en lo electoral, deben pensar en lo doctrinario, dice el titular del Movimiento Popular Tucumano.

El ex legislador está convencido de que urge recuperar el respeto por la institucionalidad y  por el federalismo.
El ex legislador está convencido de que urge recuperar el respeto por la institucionalidad y por el federalismo.
30 Enero 2007
"En esta nueva etapa que va a vivir el país los partidos deben tener una fuerte base doctrinaria; en nuestro caso, fundamentalmente el social-cristianismo. No creo que sea bueno para el país seguir con este pragmatismo que en el fondo esconde maquiavelismos inmorales. El país necesita la contención de valores sólidos, dados por el hombre, la sociedad y el rol del Estado". Los conceptos son del presidente del Movimiento Popular Tucumano, Tiburcio López Guzmán.
El ex legislador instó a la dirigencia preparar políticas de largo plazo, para recuperar la institucionalidad, que -según dijo- se encuentra sumamente afectada, no sólo por el valor político, sino porque es la única vía para gobernar, lograr la inclusión social y la justicia.

- ¿Qué pasa hoy con el federalismo?
-Es un concepto postergado; hay que recuperarlo y se puede lograr mediante la reforma de la Constitución nacional, para recuperar el estado de derecho, pero con inclusión social y justicia territorial. No puede ser el lujo desbordante de Buenos Aires y la pobreza de otras zonas. Sin una recuperación del federalismo, no habrá inclusión social ni un respeto a las bases de la nacionalidad. Es un Estado absolutamente unitario y, además, conservador con tintes izquierdistas, pero conservador en el peor sentido. No existe una política para realizar una república de propietarios y no de proletarios. Es una política siniestra en el manejo de las masas, con un alto clientelismo.

- ¿Qué debería cambiarse en una posible reforma nacional?
-Hay que revisar el rol del Senado -que no se cumple debidamente-, así como temas económicos, por la gran dependencia de las provincias respecto de la Capital; los impuestos deben ser coparticipables. Actualmente la distribución de fondos la hace el Presidente como quiere. Los gobiernos dicen: "hemos recibido una ayuda del Gobierno nacional". Pero no es así: es plata nuestra que no es coparticipada. Existe una extrema dependencia de las provincias respecto de la Nación.

- ¿Promoverán algún tipo de alianza electoral?
-Claro que se van a dar alianzas, es forzoso. Pero primero tiene que ser una alianza que recupere la institucionalidad. Buscaremos un tipo de unión que vaya más allá de lo que ya tenemos. Pero aún no sabemos con quién haremos alianzas ni con qué reglas como consecuencia de los diversos planteos judiciales sobre aspectos de la nueva Constitución provincial.

- ¿Surgirá una alternativa contra el alperovichismo?
- Es arduo y es patriótico, pero no es imposible. Para esto la oposición debe elaborar políticas de Estado en conjunto. Debe ser una oposición que exprese la diversidad política.

- ¿Cómo juzga el actual papel de la oposición en la provincia?
-Se equivoca cuando empieza a buscar un frente electoral. Primero que nada hay que buscar un frente para la resistencia, que trate de recuperar la institucionalidad y el estado de derecho. Luego se puede hablar de llegar a un acuerdo y proponer un candidato único para gobernador o Presidente.

- Como impulsor del Parlamento del NOA, ¿cuál es el papel de esa institución hoy?
- No se sabe la actividad que tiene ni lo que está haciendo. En sus inicios (1993-94), inmediatamente después de cada reunión, publicábamos una especie de libro, que lo difundíamos por distintos medios, para que se supiera lo tratado.

- ¿Qué cambios propiciaría?
-Debe volver a su naturaleza original. En sus orígenes era una institución de parlamentarios de todas las corrientes y representativa de las provincias del NOA. Tenía como presidente a un legislador, no como ahora, que es un vicegobernador. Ese no es el espíritu, porque se convierte en un apéndice del Poder Ejecutivo. El vicegobernador no es un parlamentario, es miembro del ejecutivo. En la práctica funciona como interventor del cuerpo. El presidente debe ser un legislador.