Atribuyen la violencia juvenil a fallas de la familia

La mayoría de los encuestados dijo que la falta de límites y de atención de los padres es la clave para explicar la existencia de patotas. Un juez afirma que se debe castigar a chicos de clase media que cometan delitos. Un problema social y cultural, dice una psicóloga.

BAJO ATAQUE. La puerta de vidrio del ciber de General Paz al 900 estalló por el calor de las cubiertas que quemaron varios jóvenes. (LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO)
BAJO ATAQUE. La puerta de vidrio del ciber de General Paz al 900 estalló por el calor de las cubiertas que quemaron varios jóvenes. (LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO)
29 Enero 2007
La familia, considerada como la base de la sociedad, es también la acusada por los males que afectan a ese colectivo. En un sondeo que realizó para LA GACETA la consultora Sociología y Mercado, la mayoría de los encuestados atribuyó la violencia juvenil a problemas relacionados con la familia.
Factores como la poca atención o el desinterés de los padres, la falta de contención y de control, el exceso de libertad, la falta de límites, fallas en la educación y la ausencia de la figura paterna, explican la existencia de patotas, según el estudio realizado por Roxana Laks y Julio Chit. También consideraron importantes a problemas sociales y culturales, como drogadicción y alcoholismo, desempleo, pobreza, inseguridad, situación socioeconómica, deserción escolar e influencia de los medios de comunicación.
Además, apuntaron a características propias de la edad: falta de identidad generacional, rebeldía, falta de motivación, desinterés, presión de los amigos, tiempo libre en exceso y falta de objetivos. Por su parte, el juez de Menores Raúl Ruiz, consideró que la violencia juvenil entre los chicos de clase media se debe a la poca observancia de los padres hacia las conductas de sus hijos. "Los dejan hacer lo que quieren, incluso en casos en que están con medidas tutelares", señaló.
"Si es necesario, voy a pedir la detención de estos chicos en el instituto Roca. No puede ser que, por un hecho similar, un chico marginal sea detenido, y uno de clase media no", dijo, el magistrado, en referencia a los episodios de violencia que protagonizaron bandas de menores en los últimos meses.

Un sistema dentro de otro
"Para el adolescente, el grupo de amigos funciona como una red de apoyo; en el caso de las patotas, como una red negativa", explica la psicóloga Norma Contini.
Según Contini, son cada vez más los chicos que piden consulta psicológica, derivados por los colegios, donde empiezan a verse síntomas de violencia. La especialista afirma que el bienestar (o malestar) de un adolescente se relaciona con el funcionamiento familiar, pero explica que no puede analizarse fuera del entorno social; y mucho menos, atribuir el malestar del adolescente a una patología de la edad. "La adolescencia no es una enfermedad -enfatiza-. Ese cliché cultural incluso puede impedir que se trate a tiempo una patología real, en la creencia de que el problema pasará cuando el chico crezca". Para detectar dónde reside el malestar, hay que hacer un enfoque sistémico y no sólo psicológico, enfatiza. "La familia recibe el impacto de la sociedad. El adolescente de clase media ha quedado sin referentes, con padres que no terminan de armar sus proyectos personales, en medio de la crisis económica y ante una sociedad consumista e individualista", dice.

>Casos recientes
EL 10 DE OCTUBRE de 2006, dos grupos de jóvenes (al parecer miembros de dos bandas) se pelearon cerca de un colegio, en Mitre al 100. El agente José Agapito Verduguez intervino, desenfundó el arma y disparó. La bala impactó en el pecho de César Navarro Murhell, que perdió la vida.

EL 12 DE NOVIEMBRE de 2006, dos estudiantes golpearon al martillero Francisco González en Mate de Luna y pasaje Polonia. Los golpes le generaron lesiones graves al hombre.

EL 20 DE NOVIEMBRE, una chica de 16 años denunció que otra la había golpeado y que la había amenazado con que su novio, jefe de la "banda del quiosquito", le iba a pegar un tiro.

EL 6 DE DICIEMBRE, 50 chicos, entre los que se encontraban miembros de la "banda del portón" apedrearon las casas de otros dos jóvenes en La Madrid al 600 y los amenazaron de muerte.

EL 26 DE DICIEMBRE, un estudiante de 22 años intentó detener una pelea entre dos grupos, en el barrio Terán, y fue agredido por ambos bandos.

EL 21 DE ENERO, cuatro chicos atacaron al encargado de la Sociedad Panislámica, en Santiago al 700 y destrozaron el local.