La idea de la autorrealización

Punto de vista. Por Lucía Cid Ferreira - Magister en Sociología Aplicada.

28 Enero 2007
Emile Durkheim, sociólogo francés de la segunda mitad del siglo XIX, procuró explicar cómo se integra la sociedad y sostuvo que la integración se da mediante dos formas de solidaridad: la “solidaridad mecánica” y la “solidaridad orgánica”. Según Durkheim, en las sociedades primitivas y preindustriales los lazos entre los individuos se basan en creencias y sentimientos comunes. En esto consiste la solidaridad mecánica. En las sociedades industriales, en cambio, los lazos sociales que unen a los individuos derivan de la división del trabajo. Es la solidaridad orgánica. Durkheim postuló como una ley de la historia que la solidaridad mecánica pierde progresivamente terreno mientras que la solidaridad orgánica se vuelve cada vez más preponderante, pero no pudo prever que el capitalismo dejaría fuera del trabajo social a una proporción inusitada de individuos, e incluso a territorios enteros, que de esta manera no participan en los lazos determinados por la “solidaridad orgánica”. La fragmentación social, que denota este proceso de ruptura de lazos sociales y que explica en buena medida el incremento de la violencia social, tendría por tanto como un factor primordial la exclusión de muchos individuos de la división del trabajo social. A esto se agrega la superexplotación de los trabajadores ocupados (bajos sueldos, trabajo en negro, etcétera) a que Durkheim se referiría con la expresión más atenuada de “división anómica del trabajo”, que no permitía al individuo su autorrealización. La violencia debe comprenderse principalmente como reacción a la imposibilidad de autorrealización del ser humano. En el origen está la insatisfacción de las necesidades humanas, pero no sólo las necesidades materiales de supervivencia, sino también aquellas que implican proyectos y aspiraciones, que en buena medida se encuentran manifestadas en las declaraciones de los derechos humanos. Una sociedad que no permite la autorrealización humana no debe sorprenderse de la violencia que genera cada día.