22 Enero 2007 Seguir en 
Educación y trabajo son más efectivos para combatir la inseguridad que recurrir a las armas o incrementar las sanciones penales a los delincuentes, indican los resultados de una encuesta que realizó la consultora Sociología y Mercado, que conducen Julio Chit y Roxana Laks, para LA GACETA. Para realizar el sondeo se preguntó telefónicamente a 600 personas de entre 18 y 70 años si sufrió algún episodio relacionado con la inseguridad durante 2006.
Del casi 40% de los encuestados que dijo haber sido víctima de un delito, sólo un 5,5% propuso combatir la inseguridad con armas en la casa, mientras que la mayoría (43%) considera que la educación es la salida para prevenir delitos. Un 14,3% afirmó que deberían aplicarse sanciones más duras a los criminales, un 25% opinó que hace falta que haya más trabajo y un 17,8% pidió más policías.
Que se cumplan las leyes
Una Policía bien pagada (para que los efectivos no tengan necesidad de tener varios trabajos); un gabinete científico policial bien equipado; la ampliación del número de Fiscalías y la apertura de una nueva Cámara de Apelaciones son, según Alberto Lebbos, las medidas más urgentes contra la inseguridad.
El padre de Paulina Lebbos, la estudiante desaparecida en febrero de 2006 (y cuyo cuerpo fue hallado semanas después), encabeza la Comisión de Víctimas de crímenes impunes y considera también que hay que hacer una reforma profunda del Código Procesal Penal. "La Ley de Protección a Testigos y la Ley de Asistencia a las Víctimas tienen que ser puestas en práctica, al igual que la participación democrática de la ciudadanía en temas de seguridad", señaló.
El fiscal Guillermo Herrera, por su parte, se inclinó por el trabajo como el recurso contra la inseguridad. "En la medida en que hay fuentes de trabajo de pago diario disminuyen los delitos menores. La gente no sale a robar si tiene plata en el bolsillo", aseveró y señaló también que los operativos para controlar la venta de alcohol ayudan a impedir que se cometan crímenes. "El 75% de delitos violentos se comete bajo los efectos del alcohol o de drogas", indicó.
Participación comunitaria
El experto en seguridad Fernando Hevia apostó a la reducción de los factores de riesgo y a la participación de la comunidad para prevenir delitos. "Los mejores resultados se han obtenido con prácticas participativas, donde confluyen distintos actores: comunidad, familia, escuela, mercado de trabajo, intervenciones en lugares vulnerables, la Policía y la Justicia", explicó. La prevención también debe enfocarse en áreas donde se padecen pobreza y marginalidad. "Basta con ver un mapa de pobreza y marginalidad para saber de dónde provienen, en su mayoría, los menores que han sido puestos a disposición de la Justicia", señaló.
Puede hacerse un "menú" de programas de prevención del delito, según Hevia, teniendo en cuenta distintos aspectos.
* En la comunidad: movilización comunitaria contra el delito; prevención contra grupos violentos; fortalecimiento de mentores barriales y programas de recreación luego del horario escolar.
* En la familia: programas de visitas a familias desprotegidas y con niños; planes de educación preescolar que involucren a padres; prevención de la violencia familiar (incluyendo refugios para mujeres golpeadas) y acciones adecuadas en la Justicia Penal.
* En la escuela: recuperación de desertores del sistema escolar; campañas contra el acoso (bullying); capacitación a docentes para afrontar los problemas de origen social en las aulas.
* Mercado de trabajo: entrenamiento y trabajo para desempleados; capacitación a presos; creación de oportunidades laborales.
* Prevención en espacios vulnerables: obstaculización del delito en lugares específicos, como comercios, edificios, estacionamientos, plazas y parques.
* Policía en prevención del delito: fortalecimiento de patrullas dirigidas a lugares conflictivos; uso intensivo de información; patrullas a pie; permanencia en los barrios; descentralización y desburocratización policial; organización vecinal para prevención del delito; legitimación ética de los cuerpos de Policía.
* Justicia Penal: fortalecimiento de prácticas para rehabilitación en prisiones; obligatoriedad de tratamiento de adicciones; mejoras en institutos para menores; monitoreo efectivo del régimen de libertades restringidas.
Del casi 40% de los encuestados que dijo haber sido víctima de un delito, sólo un 5,5% propuso combatir la inseguridad con armas en la casa, mientras que la mayoría (43%) considera que la educación es la salida para prevenir delitos. Un 14,3% afirmó que deberían aplicarse sanciones más duras a los criminales, un 25% opinó que hace falta que haya más trabajo y un 17,8% pidió más policías.
Que se cumplan las leyes
Una Policía bien pagada (para que los efectivos no tengan necesidad de tener varios trabajos); un gabinete científico policial bien equipado; la ampliación del número de Fiscalías y la apertura de una nueva Cámara de Apelaciones son, según Alberto Lebbos, las medidas más urgentes contra la inseguridad.
El padre de Paulina Lebbos, la estudiante desaparecida en febrero de 2006 (y cuyo cuerpo fue hallado semanas después), encabeza la Comisión de Víctimas de crímenes impunes y considera también que hay que hacer una reforma profunda del Código Procesal Penal. "La Ley de Protección a Testigos y la Ley de Asistencia a las Víctimas tienen que ser puestas en práctica, al igual que la participación democrática de la ciudadanía en temas de seguridad", señaló.
El fiscal Guillermo Herrera, por su parte, se inclinó por el trabajo como el recurso contra la inseguridad. "En la medida en que hay fuentes de trabajo de pago diario disminuyen los delitos menores. La gente no sale a robar si tiene plata en el bolsillo", aseveró y señaló también que los operativos para controlar la venta de alcohol ayudan a impedir que se cometan crímenes. "El 75% de delitos violentos se comete bajo los efectos del alcohol o de drogas", indicó.
Participación comunitaria
El experto en seguridad Fernando Hevia apostó a la reducción de los factores de riesgo y a la participación de la comunidad para prevenir delitos. "Los mejores resultados se han obtenido con prácticas participativas, donde confluyen distintos actores: comunidad, familia, escuela, mercado de trabajo, intervenciones en lugares vulnerables, la Policía y la Justicia", explicó. La prevención también debe enfocarse en áreas donde se padecen pobreza y marginalidad. "Basta con ver un mapa de pobreza y marginalidad para saber de dónde provienen, en su mayoría, los menores que han sido puestos a disposición de la Justicia", señaló.
Puede hacerse un "menú" de programas de prevención del delito, según Hevia, teniendo en cuenta distintos aspectos.
* En la comunidad: movilización comunitaria contra el delito; prevención contra grupos violentos; fortalecimiento de mentores barriales y programas de recreación luego del horario escolar.
* En la familia: programas de visitas a familias desprotegidas y con niños; planes de educación preescolar que involucren a padres; prevención de la violencia familiar (incluyendo refugios para mujeres golpeadas) y acciones adecuadas en la Justicia Penal.
* En la escuela: recuperación de desertores del sistema escolar; campañas contra el acoso (bullying); capacitación a docentes para afrontar los problemas de origen social en las aulas.
* Mercado de trabajo: entrenamiento y trabajo para desempleados; capacitación a presos; creación de oportunidades laborales.
* Prevención en espacios vulnerables: obstaculización del delito en lugares específicos, como comercios, edificios, estacionamientos, plazas y parques.
* Policía en prevención del delito: fortalecimiento de patrullas dirigidas a lugares conflictivos; uso intensivo de información; patrullas a pie; permanencia en los barrios; descentralización y desburocratización policial; organización vecinal para prevención del delito; legitimación ética de los cuerpos de Policía.
* Justicia Penal: fortalecimiento de prácticas para rehabilitación en prisiones; obligatoriedad de tratamiento de adicciones; mejoras en institutos para menores; monitoreo efectivo del régimen de libertades restringidas.








