Conflictivo corte en La Rinconada

Vecinos de un asentamiento reclaman que el Gobierno les dé los terrenos para que levanten sus viviendas. Los manifestantes afirman que el temporal inundó sus casas. Otros pobladores sostienen que eso no es verdad. Incomunicados

INFLEXIBLES. Los manifestantes no permiten el paso a nadie, con la única excepción de las ambulancias y de los móviles policiales.  LA GACETA INES QUINTEROS ORIO
INFLEXIBLES. Los manifestantes no permiten el paso a nadie, con la única excepción de las ambulancias y de los móviles policiales. LA GACETA INES QUINTEROS ORIO
22 Enero 2007
Desde hace cinco días, la avenida Solano Vera, en su intersección con el camino de sirga, permanece cortada por el reclamo de vecinos de la zona. En consecuencia, no hay comunicación entre Yerba Buena y las poblaciones de San Pablo, de El Manantial y de los barrios del sudoeste de la capital. Esto genera múltiples trastornos, particularmente a quienes deben concurrir a sus lugares de trabajo.
Los vecinos no permiten que nadie pase, a excepción de ambulancias y de policías. Los pasajeros de las líneas de ómnibus que circulan por el lugar (100, 102 y 118) tienen que hacer trasbordo y pasar a pie por el corte. Lo mismo ocurre con quienes se trasladan en autos de alquiler.
Quienes realizan la protesta viven en asentamientos irregulares a la orilla del Canal Sur. Afirman que, con la última tormenta, sus casas se inundaron y, por lo tanto, exigen un terreno seguro donde levantar sus viviendas.
Sin embargo, vecinos de otros barrios de la zona sostienen que allí no se desbordó el canal y que no hubo anegamientos como los ocurridos en otros barrios de la provincia.
“Hace cinco años nos prometieron terrenos y todavía no nos dieron nada. Mientras tanto, seguimos inundándonos. Esta es la única forma de que nos escuchen”, reclamó Sandra Herrera. Agregó que las 35 familias que están cumpliendo la protesta no piden ni colchones ni chapas ni alimentos; quieren una solución definitiva. “No queremos más colchones para que se los vuelva a llevar el agua”, explicó.
“Con las últimas tormentas, el agua nos llegó hasta la cintura. Estuvimos durmiendo en una escuela. Cuando volvimos a casa, tuvimos que sacar el barro con palas”, comentó Berta Alvarez.
El corte, en tanto, ocasiona inconvenientes serios a quienes circulan por la zona. “Este corte nos perjudica porque necesitamos trabajar. Tuve que abandonar a un pasajero porque no nos dejaron pasar. Entiendo el reclamo, pero nosotros no tenemos nada que ver”, dijo el remisero Manuel Fernández. “Quería llevar a los chicos a conocer los toboganes de La Rinconada pero, por lo que veo, no va a poder ser”, comentó, apenado, Maximiliano González. “Puedo comprenderlos, pero yo tengo que llevar a mi hija de dos años, que está con fiebre, al hospital de San Pablo y no me dejan pasar”, dijo Norma Abraham. Después de 20 minutos de rogar, la mujer logró ablandar a los manifestantes y pasó.
Por otra parte, María Arjona, del barrio 200 Viviendas, afirmó que ella vive frente al asentamiento y que en ningún momento el agua del canal desbordó. “Trabajo en un supermercado en avenida Roca al 3.400 y ahora tengo que dar una vuelta enorme, en el ómnibus, para llegar”, añadió.
Otra vecina, que no quiso identificarse por temor a represalias por parte de quienes cortan la avenida, sostuvo que esas personas no sufrieron por las inundaciones. Incluso, dijo, entre quienes están protestando hay personas ajenas al barrio.

Afirman que los manifestantes ya habían sido reubicados

La Municipalidad de Yerba Buena informó que, tras haber atendido la emergencia derivada del temporal, se ha comenzado una etapa de rehabilitación para afrontar soluciones a problemas estructurales que vienen sufriendo los vecinos desde hace muchos años. Sobre el caso particular de los pobladores de La Rinconada que están realizando corte de calles, la subsecretaria de Gobierno, Graciela Salazar, señaló que -aunque la necesidad manifestada puede ser real- el método de presión de este grupo de ciudadanos suma obstáculos al Comité de Emergencia para que intervenga donde corresponde de manera orgánica. “Estos vecinos ya fueron reubicados en diversas oportunidades, pero nos enfrentamos con el problema de que no logran desarrollar (como cientos de otros vecinos) una organización comunitaria de base que les permita radicarse. Nuestra meta es esa: radicar núcleos poblacionales; no ubicarlos temporalmente y en forma provisoria porque, a la larga, eso genera más problemas que soluciones”, explicó la funcionaria.
“Debemos considerar que luego de la obtención de un terreno, hay que encarar obras de infraestructura y programas habitacionales, todo lo cual no se logra en un par de meses”, puntualizó Salazar.





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