Los chicos esperan con ansiedad el regalo de los Reyes

Esta noche se recupera la magia de la llegada de Baltasar, Melchor y Gaspar que llevan a todos los hogares los obsequios que le pidieron.

MAS VENTAS. Creció un 40% la demanda en las jugueterías tucumanas. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
MAS VENTAS. Creció un 40% la demanda en las jugueterías tucumanas. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
05 Enero 2007
“El ritual de dejar en la noche de Reyes los zapatitos, el agua y el pasto, ir a dormir, para recién por la mañana recibir los regalos, genera en mis hijos muchas más expectativas que la Nochebuena. Mi hija Nazareth jura haber visto la sombra de uno de los Reyes, y a nosotros nos cuesta cada vez más dejar los regalos en el lugar de los zapatos, porque mis hijos, por la emoción, tardan en irse a dormir”, contaron, entre risas, Paola y Gaspar Correa, padres de cuatro niños.

En puntillas de pie
Durante la noche de Epifanía, los padres se convierten en verdaderos ilusionistas: idean todo tipo de artilugios para sostener la fantasía,  y sortear los obstáculos de niños desvelados por la ansiedad. Además, conocen y dominan el arte del andar sigiloso y en puntillas de pie a la hora de depositar en los zapatos el obsequio tan esperado. Algunos afirman que los hijos sienten un gran nerviosismo mientras esperan la visita de estos extraños conocidos
“La diferencia con la Navidad es el nerviosismo de mi hijo. Además, la creencia es más fuerte, porque a nuestro barrio llegan chicos de una parroquia, disfrazados de los Reyes, para repartir los juguetes. Mi hijo se enloquece porque puede verlos. No lo vive así con Papá Noel”, comentaron Silvia y Jorge, padres de Alexis, de cinco años.

La puerta entreabierta
Mantener la fe en estas tres figuras también depende de los mayores, que se esmeran con amor y vocación en pos de no perder la ingenuidad de la infancia
“Para que a mi hija no le queden dudas sobre la existencia de los Reyes Magos, dejo la puerta de entrada abierta porque si no, no entiende cómo hacen para entrar a la casa. Cuando verifico que se ha dormido profundamente, la cierro, y por la mañana, luego de colocar los regalos en sus zapatos, vuelvo a abrirla, como evidencia de la visita de los Reyes. Me gustaría que perdure la inocencia de mis hijos, porque es muy hermoso que puedan creer todavía”, dijo Verónica, madre de Rocío y de Agustín, de seis y dos años, respectivamente.
Las jugueterías, luego de unos días de descanso con la finalización de las Fiestas, volvieron a colmarse de gente.

Compran artículos caros
El encargado de uno de los comercios del rubro, José Enrique Chávez, comentó que ahora la gente compra juguetes más caros. Por su parte, Mirta, encargada de otra juguetería, señaló que el incremento de las ventas, con respecto a diciembre pasado, es de un 40 %, ya que padres, abuelos y tíos sólo compran juguetes para esta fecha.
 El matrimonio de Paola y Gastón Correa, sin saberlo, confirmó los datos que otorgaron los encargados: “les explicamos que el Niño Dios es pobre y no puede traerles demasiadas cosas. En cambio, los Reyes Magos, por ser reyes y ricos, sí pueden cumplir con sus pedidos. De esta manera, sólo para este día compramos, exclusivamente, juguetes”, comentaron.

Noche de inquietudes
Tanto en Nochebuena como en la noche de Reyes, los niños esperan la visita de personas misteriosas, que vienen de lugares lejanos, y viajan de maneras fabulosas, ya sea en un trineo volador, o en camellos incansables.
Sin embargo, desde el punto de vista de algunos, en la espera de la noche epifánica, no sólo las ansiedades y las inquietudes son mayores, sino también la cuota de lo extraordinario.
“Papá Noel está lejos de nosotros, ya que se trata de una imagen prestada y heredada de la tradición nórdica. En cambio, los Reyes Magos son cercanos a nuestra cultura, a nuestra religión católica. Y eso los vuelve mágicos”, expresó Mirta.