Henrik Ibsen fue el creador del llamado "teatro de ideas" - LA GACETA Tucumán

Henrik Ibsen fue el creador del llamado "teatro de ideas"

El dramaturgo noruego, que murió hace 100 años, se destacó por su capacidad para describir la psicología de sus personajes, especialmente los femeninos.

23 May 2006
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UNIVERSAL. Una escena de “Un enemigo del pueblo”,UNIVERSAL. Una escena de “Un enemigo del pueblo”, a cargo de la compañía teatral española Blas de Otero. ARCHIVO LA GACETA

Puede decirse que la importancia del aporte de Henrik Ibsen a la dramaturgia está dada fundamentalmente en los 12 dramas burgueses publicados en el último cuarto del siglo XIX, de entre los que se destacan "Casa de muñecas", "Espectros", "Un enemigo del pueblo", "Hedda Gabler" y "El pato salvaje". En ellos el autor expone la idea de identificarse con uno mismo, aunque para ello se deba abandonar las seguridades de una vida apacible pero rutinaria. Estas obras reflejan fielmente la vida privada de la burguesía y los riesgos a los que se exponen quienes se animan a ser consecuentes con las ideas que les permitirán realizarse a sí mismos. Es la elección que adopta Nora, la protagonista de "Casa de muñecas", que decide salvar a su marido sin que él lo sepa, y violando las leyes que él mismo ha colocado por encima de todo. O la decisión de la señora Alving en "Espectros", de continuar con la vida conyugal con la secreta intención de apartar a su inmoral marido y quitarle el cariño de su hijo. Su capacidad para reflejar la psicología de sus personajes, especialmente los femeninos, y su sentido crítico de la burguesía son aspectos importantes de su obra. De las piezas escritas por Ibsen con anterioridad a estos "dramas burgueses", deben destacarse "La comedia del Amor" y la monumental "Peer Gynt", considerada su obra maestra.
Henrik Ibsen nació el 20 de marzo de 1828 en la población noruega de Skien, en el sur del país. Cuando tenía ocho años, la empresa de su padre quebró, por lo que la familia se retiró a una modesta granja en las cercanías del pueblo. La falta de recursos obligó a Ibsen a abandonar la casa paterna y los estudios cuando tenía 16 años, para mudarse al puerto de Grimstad en busca de trabajo. Allí, empleado en una farmacia, permaneció durante seis años, y escribió sus primeros poemas.
A los 22 años se trasladó a Oslo (llamada entonces Cristiania) y publicó su primer drama, "Catilina". En esa ciudad toma contacto con los movimientos laboristas que comenzaban a difundirse en el país. Posteriormente se trasladó a Bergen, donde permaneció hasta 1857 como instructor en el teatro Noruego; en esa ciudad conoció y se casó con Susana, la hija del pastor Thoresen, reconocido miembro de la comunidad cultural de Bergen. De vuelta en Cristiania, nació su hijo Sigurd y dedicó sus esfuerzos a la escritura teatral. Pero su situación económica se fue deteriorando gradualmente al punto que, tras una serie de pedidos, el Parlamento noruego le concedió un subsidio. Ibsen se exilió voluntariamente en 1864, cansado de la falta de perspectivas y de alicientes culturales. Durante los siguientes 27 años vivió en Alemania y en Italia, y durante su estadía en Roma produjo lo más importante de su obra.
Ibsen regresó a Cristiania, donde murió el 23 de mayo de 1906, a la edad de 78 años. Por la calidad y la densidad intelectual de su obra, se lo considera uno de los dramaturgos más importantes e influyentes del siglo XIX, creador del llamado "teatro de ideas".

TEXTUAL
Las palabras de un intransigente

* Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer, no será humana.

* Si dudas de ti mismo, estás vencido de antemano.

* La belleza es el acuerdo entre el contenido y la forma.

* No se graban tanto mil palabras como un solo hecho.

* ¿Qué es la belleza? Una convención, una moneda que tiene curso en un tiempo y en un lugar.

* Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.

* Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra.

* Grande o pequeño, todo hombre es poeta si sabe ver el ideal, más allá de sus actos.