15 Mayo 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- Ni la última fecha del Clausura se salvó de la violencia, y los jugadores de Quilmes y de River fueron testigos de la actitud bochornosa de una hinchada: la del "cervecero", que interrumpió el espectáculo.
Las individualidades "millonarias" borraron de la cancha al conjunto dueño de casa. Los de Núñez ganaban y a la hinchada local no le gustó. Silvio Carrario marcó de penal el primer gol para Quilmes, a los 10? del primer tiempo, pero River lo dio vuelta, y logró el 3 a 1 definitivo con dos goles de Marcelo Gallardo, a los 20? y a los 29?, y del defensor Danilo Gerlo, a los 33?.
La virtud de Quilmes en los primeros minutos fue encontrar los desacoples de River, que evidenciaba movimientos poco aceitados dentro de sus líneas y fallaba en las entregas.Los primeros minutos del partido fueron un concierto de imprecisiones compartidas por uno y por otro equipo, pero cuando Quilmes jugó al anticipo lo metió a River en un brete.El equipo de Daniel Passarella llegó a la victoria gracias a la inspiración del "Muñeco" Gallardo y al resto de sus individualidades.
Pero el partido no continuó. Fue suspendido porque un sector exaltado del público local intentó cortar el juego trepándose a los alambrados, y luego comenzó a agredir -tejido mediante- a los agentes de la Guardia de Infantería que estaban ubicados dentro del campo de juego.
Los hinchas de Quilmes no entendieron ni soportaron la caída y eligieron el camino más fácil y erróneo de adelantar el final; provocaron incidentes de todo tipo. Fue un triste desenlace. (NA-Especial)
Las individualidades "millonarias" borraron de la cancha al conjunto dueño de casa. Los de Núñez ganaban y a la hinchada local no le gustó. Silvio Carrario marcó de penal el primer gol para Quilmes, a los 10? del primer tiempo, pero River lo dio vuelta, y logró el 3 a 1 definitivo con dos goles de Marcelo Gallardo, a los 20? y a los 29?, y del defensor Danilo Gerlo, a los 33?.
La virtud de Quilmes en los primeros minutos fue encontrar los desacoples de River, que evidenciaba movimientos poco aceitados dentro de sus líneas y fallaba en las entregas.Los primeros minutos del partido fueron un concierto de imprecisiones compartidas por uno y por otro equipo, pero cuando Quilmes jugó al anticipo lo metió a River en un brete.El equipo de Daniel Passarella llegó a la victoria gracias a la inspiración del "Muñeco" Gallardo y al resto de sus individualidades.
Pero el partido no continuó. Fue suspendido porque un sector exaltado del público local intentó cortar el juego trepándose a los alambrados, y luego comenzó a agredir -tejido mediante- a los agentes de la Guardia de Infantería que estaban ubicados dentro del campo de juego.
Los hinchas de Quilmes no entendieron ni soportaron la caída y eligieron el camino más fácil y erróneo de adelantar el final; provocaron incidentes de todo tipo. Fue un triste desenlace. (NA-Especial)
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