La economía hogareña se ajustó más en el ahorro que en el consumo

"A partir de entonces (la crisis del 2001) lo que se observó en el país es una recuperación en la capacidad de compra" dijo el economista Oscar Liberman.

14 Mayo 2006
Los cambios en las tendencias del consumo se profundizaron a partir de 1999, cuando la crisis de la economía argentina comenzó a tomar fuerza. En ese período, el consumidor apeló a las segundas marcas como un modo de abaratar los costos hogareños, dijo a LA GACETA Oscar Liberman, economista de la Fundación Mercado.
Desde fines de 2001, cuando estalló la crisis socioeconómica, la población suspendió las compras de bienes durables y se evidenciaron los incumplimientos en el pago de las cuotas de viviendas, automóviles y hasta electrodomésticos, fruto de los efectos de la devaluación de la moneda argentina. "A partir de entonces lo que se observó en el país es una recuperación en la capacidad de compra, en un escenario en el que se ajustó más el ahorro que el consumo", consideró Liberman. "Hasta hace dos años, la gente guardaba algo de dinero por las dudas y esa conducta prácticamente desapareció en el país", dijo.
Sin embargo, para analizar ese proceso de recuperación en las compras, tanto en cantidad como en calidad, en una Argentina en crecimiento, debe tomarse en cuenta el impacto en los distintos estratos sociales. El experto de la Fundación Mercado puntualizó que la clase media baja y baja pudo mejorar la cantidad en sus compras (aún apelando a segundas y terceras marcas) y los sectores medios y medios altos en calidad (marcas).
"En el sector medio hay que destacar que hubo una ineludible conducta de modificar los hábitos. Así, una familia debió prescindir de gastos como los de las cuotas de un club social, de educación alternativa (deportes, talleres artísticos, entre otros) y hasta de recreación porque la plata no alcanza", indicó.
Liberman acotó que la población prescindió, incluso, del ahorro, para poder llegar a fin de mes con lo justo.
Según el economista, muchas compañías interpretaron este cambio en las tendencias del consumo. "Así, por ejemplo, las casas que venden electrodomésticos, los súper y hasta las prestatarias de telefonía móvil decodificaron mejor la necesidad de consumo de la gente y así captaron más clientes, en un período signado por la inflación", agregó.
Liberman cree que, en la actualidad, son crecientes las expectativas del consumo, por un factor que él denomina como "el mercado del decreto". "Sucede que la gente está gastando a cuenta, con la idea de que en algún momento le llegará el aumento salarial del 19% que están pactando distintos sectores, pensando que habrá aumentos por decreto como sucedió en los últimos años", manifestó.

SUGERENCIAS PARA LLEGAR A FIN DE MES
Para llegar a fin de mes o para establecer qué gastos son prescindibles, lo primero que debe hacer una familia es sentarse a armar un presupuesto, calculadora en mano.
Lo fundamental es que los gastos no superen los ingresos. En un momento de inflación, como los que se viven actualmente, hay que ajustar los gastos considerados variables (ajustes en el uso del teléfono, esparcimiento, combustible del auto, etc.).
Si bien el gasto en alimentación es ineludible, hay técnicas que permiten a cualquier familia ahorrar, efectuando compras inteligentes (comparar precios, sustituir productos) con una lista de mercaderías predeterminada antes de ir al supermercado.
No hay que perder de vista el ahorro. Los analistas recomiendan que el 10% de los ingresos familiares debe ser guardado con el fin de atender cualquier contingencia.
Las tarjetas de crédito suelen ser un atajo para cubrir, a largo plazo, el rojo de una economía hogareña. Sin embargo, cuando la plata no alcanza, lo importante es ponerle un límite a su uso y, en lo posible, pagar en término en el resumen para no sufrir recargos.