14 Mayo 2006 Seguir en 
Llegar a fin de mes se convirtió más en una tarea de un mago que de un jefe de familia. "No me alcanza la plata" suele ser una de las frases más usadas en cualquier hogar. Y allí comienza la dura tarea de planificación de la economía doméstica, más aun en el caso de un asalariado que tiene ingresos mensuales fijos.
Para evitar los rojos en las cuentas hogareñas, lo fundamental es establecer cuáles son los gastos fijos y cuáles son los variables. Los primeros tienen que ver con la alimentación, el transporte, la educación y las boletas de servicios. Los segundos constituyen aquellas erogaciones que son prescindibles, como el esparcimiento o la indumentaria. En este proceso de elaboración de un presupuesto familiar aparecen otras herramientas financieras que deben ser utilizadas con conducta. Allí se inscribe el uso de las tarjetas de crédito o la autofinanciación (ahorro). De todas maneras, ambas alternativas deben ser tomadas en cuenta como gastos del mes.
En el caso de Tucumán, una familia integrada por un matrimonio, un niño y un adolescente requirió, el mes pasado, de $ 919,79 para hacer frente a la canasta de consumo, que supera holgadamente a la otra (Canasta Básica Total) que marca el límite para no caer en la pobreza.
La canasta que mide el ingreso promedio del consumo de una familia tipo lleva un año de vigencia. Según el director de Estadística, Juan Carlos Abril, la encuesta se realiza sobre casi un millar de familias que residen en el Gran San Miguel de Tucumán. "Las consultas permiten analizar las conductas del consumidor y las variaciones que va experimentando, según la evolución de la economía", explica. La encuesta dio como resultado que una familia tipo utiliza, en promedio, el 35,5% de sus ingresos mensuales para la comprar de alimentos y bebidas. Otro 17,2% se destina al transporte y un 9,6% a la compra de indumentaria. Claro que este último ítem varia, mes a mes y también de acuerdo con la estación.
En viviendas y servicios, una familia tipo tucumana orienta el 9,2% de los ingresos del grupo, mientras que para la atención médica se asigna otro 9,4%. Según el director de Estadísticas, estos rubros constituyen los gastos fijos, ineludibles para el bienestar del grupo familiar.
La medición incluye otro tipo de erogaciones que son las variables. En este aspecto pueden mencionarse a la adquisición de equipamiento y mantenimiento del hogar (una familia destina el 7% de los ingresos mensuales) que, por lo general, se trata de adquisiciones que se efectúan, ya sea para el confort o para la renovación de aparatos como electrodomésticos en determinada época del año. Le sigue el esparcimiento (6%), en el que se engloban las salidas de fin de semana, cines y teatros y hasta vacaciones. Y, finalmente, están los gastos en otros bienes, donde se incluyen servicios tecnológicos como la internet y algunos vicios (cigarrillos).
En una provincia como Tucumán, donde casi el 50% de su población vive en situación de pobreza, el ajuste en los gastos hogareños resulta todo un desafío. Para no caer en la pobreza, una familia tipo requiere de $ 740,70 mensuales para cubrir sus necesidades alimentarias, algunos que otros servicios y nada de lujos. Más preocupante es la situación de aquellos sectores que necesitan $ 349,39 sólo para alimentarse en el mes.
Para evitar los rojos en las cuentas hogareñas, lo fundamental es establecer cuáles son los gastos fijos y cuáles son los variables. Los primeros tienen que ver con la alimentación, el transporte, la educación y las boletas de servicios. Los segundos constituyen aquellas erogaciones que son prescindibles, como el esparcimiento o la indumentaria. En este proceso de elaboración de un presupuesto familiar aparecen otras herramientas financieras que deben ser utilizadas con conducta. Allí se inscribe el uso de las tarjetas de crédito o la autofinanciación (ahorro). De todas maneras, ambas alternativas deben ser tomadas en cuenta como gastos del mes.
En el caso de Tucumán, una familia integrada por un matrimonio, un niño y un adolescente requirió, el mes pasado, de $ 919,79 para hacer frente a la canasta de consumo, que supera holgadamente a la otra (Canasta Básica Total) que marca el límite para no caer en la pobreza.
La canasta que mide el ingreso promedio del consumo de una familia tipo lleva un año de vigencia. Según el director de Estadística, Juan Carlos Abril, la encuesta se realiza sobre casi un millar de familias que residen en el Gran San Miguel de Tucumán. "Las consultas permiten analizar las conductas del consumidor y las variaciones que va experimentando, según la evolución de la economía", explica. La encuesta dio como resultado que una familia tipo utiliza, en promedio, el 35,5% de sus ingresos mensuales para la comprar de alimentos y bebidas. Otro 17,2% se destina al transporte y un 9,6% a la compra de indumentaria. Claro que este último ítem varia, mes a mes y también de acuerdo con la estación.
En viviendas y servicios, una familia tipo tucumana orienta el 9,2% de los ingresos del grupo, mientras que para la atención médica se asigna otro 9,4%. Según el director de Estadísticas, estos rubros constituyen los gastos fijos, ineludibles para el bienestar del grupo familiar.
La medición incluye otro tipo de erogaciones que son las variables. En este aspecto pueden mencionarse a la adquisición de equipamiento y mantenimiento del hogar (una familia destina el 7% de los ingresos mensuales) que, por lo general, se trata de adquisiciones que se efectúan, ya sea para el confort o para la renovación de aparatos como electrodomésticos en determinada época del año. Le sigue el esparcimiento (6%), en el que se engloban las salidas de fin de semana, cines y teatros y hasta vacaciones. Y, finalmente, están los gastos en otros bienes, donde se incluyen servicios tecnológicos como la internet y algunos vicios (cigarrillos).
En una provincia como Tucumán, donde casi el 50% de su población vive en situación de pobreza, el ajuste en los gastos hogareños resulta todo un desafío. Para no caer en la pobreza, una familia tipo requiere de $ 740,70 mensuales para cubrir sus necesidades alimentarias, algunos que otros servicios y nada de lujos. Más preocupante es la situación de aquellos sectores que necesitan $ 349,39 sólo para alimentarse en el mes.










