Por supuesto, la mantención de dos cuentas de celular, del servicio de internet y los accesorios para equipos como el disc-man y la consola de juegos significan nuevos gastos mensuales para ese grupo familiar. Son nuevos ítems fijos que se suman a la lista de erogaciones que cada 30 días deben ser saldadas.
"La evolución en el consumo de los distintos productos ha mostrado un comportamiento bien distinto de producto a producto. Incluso, dentro de los mismos sectores algunos productos incrementaron su penetración, en tanto que otros la disminuyeron. Distintos factores afectaron la forma de actuar del consumidor: la inflación, la moda, las promociones y la reducción de precio", explica Miguel Marafuschi, analista de la consultora Ibope. Según el experto, todos esos ítems incidieron en la forma de consumir de los argentinos y en sus gastos mensuales."Entre los gastos fijos que se agregaron al hogar se encuentran en un lugar de privilegio internet y la telefonía celular. El caso de internet es prácticamente único: este servicio creció aun en medio de la depresión económica, a contramano de lo que sucedía con el resto de los indicadores. En cambio, la telefonía celular sufrió un retroceso con la parálisis económica de 2002 y recién a fines de 2004 comenzó su recuperación en base a promociones y al agregado de funciones a los teléfonos", especifica Marafuschi.
Otro de los ítems que tuvo una evolución similar a la de los celulares es el de la cobertura médica. "Disminuyó su consumo en el año 2002 para retomarlo al año siguiente hasta más que duplicar su penetración en 2005", sostuvo.
El analista de Ibope también incluyó un ítems poco común que, aseguró, tiene que ver con la llegada y la utilización de nueva y más tecnología a los hogares. "El consumo de pilas, por el contrario de los otros casos, disminuyó con la crisis y se estabilizó su utilización en el 58% de la población relevada por la consultora. Es un producto en el que se paso a segundas marcas pero igual no pudo recuperar su posición en el mercado", detalló. La cuadriplicación del valor de este producto incidió en el cambio en la conducta de consumo.
El consumo de computadoras, por su parte, también quedó estabilizo alrededor del 28% de la población relevada por Ibope y no pudieron seguir el crecimiento que experimentó el consumo de internet, que se sustentó, además, en base a la proliferación de locutorios que ofrecen ese servicio. "En el caso de los juegos de video conectados a televisores, este producto fue afectado por la devaluación y año a año reduce su presencia, lentamente, en el mercado. Es algo que puede ser dejado de lado en la lista de gastos familiares", concluye Marafuschi.Queda así a criterio de cada familia la determinación de los ítems a incluir -o excluir- en la nómina mensual de gastos.
"La inflación condiciona las expectativas de consumo"
Considera que hay nuevos productos y servicios que se incorporaron al presupuesto familiar. Asegura que estos, generalmente asociados a la tecnología, mantienen valores relativamente estables, lo que contribuye a que la demanda se mantenga. Pero advierte que los índices de inflación, que mes a mes aumentan, le ponen un límite al gasto mensual que tiene una familia tipo. "Los servicios públicos no suben, porque las tarifas están siendo contenidas por el Gobierno nacional. Lo mismo sucede con otros ítems relacionados a los servicios y que forman parte de los gastos fijos de una familia. Esto alienta el consumo, pero en algún momento comienza a pesar en la planificación hogareña. La inflación condiciona las expectativas de consumo", afirma Eduardo Fracchia, director de la Escuela de Negocios (IAE) de la Universidad Austral.
"Es real que en la canasta fija de gastos están apareciendo nuevos servicios, como la telefonía celular e internet, sólo para nombrar algunos. Pero habría que ver en qué momento el Gobierno comienza a incluirlos en el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Sería necesario que se haga una nueva encuesta de hogares que los registre, porque el IPC , tal como está, no captura todo esto", especifica el economista.Fracchia reiteró que la evolución de la inflación tiene un efecto directo -no virtual, como indican desde algunos sectores económicos oficiales- en la conducta de consumo. "De a poco, la suba generalizada de precios va pesando en los gastos mensuales y la familia va replanteando sus prioridades", resalta.
Según Fracchia, la inflación de todo 2006 rondará entre el 13% y el 14%. "El Gobierno está aplicando una política heterodoxa con los controles de precios, que seguramente se extenderán en lo que queda del año y mantendrán en niveles bajos al índice inflacionario", explica. "Si el Gobierno quiere controlarla más más, debería hacerlo aplicando medidas monetarias -emitiendo menos pesos- o fiscales, bajando el gasto del Estado. Otra cosa que podría ayudar a bajar la inflación es dejar que el dólar baje un poco y cambiar la política oficial de mantenerlo por encima de los $ 3 a cualquier costo", concluye el experto.










