07 Abril 2006 Seguir en 
Dos especialistas en la obra de Jorge Luis Borges resumieron los secretos para encarar la lectura del escritor más importante de la historia argentina. Según Silvia Barei y Cristina Piña, la clave es superar los prejuicios políticos y culturales armados sobre su figura, y empezar por los cuentos policiales. En especial, por “Seis Problemas para Isidro Parodi”, publicado en 1942 en colaboración con Adolfo Bioy Casares.
Barei es docente de la Universidad Nacional de Córdoba, y Piña se desempeña como investigadora en la Universidad de Mar del Plata. Ambas compartieron una de las cuatro mesas panel que se realizaron ayer en el marco del coloquio “Borges, a 20 años de su muerte” que se realiza en el Centro Cultural de la UNT. En sus exposiciones, analizaron las metáforas de la memoria y la lógica del margen en la obra del escritor argentino. Pero, a propuesta de LA GACETA, se animaron a romper con los mitos.
Barei y Piña admitieron que se suele colocar a Borges en el lugar de un escritor inaccesible para quienes no cuentan con un bagaje cultural importante. “Los medios han manipulado su figura. A él no le importaba venderse ante la gente. No era un populachero, sino un escritor. Tampoco puede comparárselo con una estrella de fútbol, pero las estrellas de fútbol no son personas que deban opinar sobre la realidad nacional”, explicó Piña.
Barei sostuvo que quien empieza a leer a Borges no dejará nunca de leerlo. “Mis alumnos de la Universidad conocen poco y nada de su obra, y eso que son futuros profesores de letras. Yo les recomiendo que empiecen por los cuentos policiales. Son cuentos en los que hay un enigma a descifrar y que responden a la forma de leer que tenemos en nuestra cultura contemporánea”, dijo.
Las docentes sugirieron avanzar por niveles. Luego de los cuentos policiales, con los que Borges introdujo el género a la Argentina en los años 30, recomendaron leer las historias de cuchilleros y algunas poesías.
Barei es docente de la Universidad Nacional de Córdoba, y Piña se desempeña como investigadora en la Universidad de Mar del Plata. Ambas compartieron una de las cuatro mesas panel que se realizaron ayer en el marco del coloquio “Borges, a 20 años de su muerte” que se realiza en el Centro Cultural de la UNT. En sus exposiciones, analizaron las metáforas de la memoria y la lógica del margen en la obra del escritor argentino. Pero, a propuesta de LA GACETA, se animaron a romper con los mitos.
Barei y Piña admitieron que se suele colocar a Borges en el lugar de un escritor inaccesible para quienes no cuentan con un bagaje cultural importante. “Los medios han manipulado su figura. A él no le importaba venderse ante la gente. No era un populachero, sino un escritor. Tampoco puede comparárselo con una estrella de fútbol, pero las estrellas de fútbol no son personas que deban opinar sobre la realidad nacional”, explicó Piña.
Barei sostuvo que quien empieza a leer a Borges no dejará nunca de leerlo. “Mis alumnos de la Universidad conocen poco y nada de su obra, y eso que son futuros profesores de letras. Yo les recomiendo que empiecen por los cuentos policiales. Son cuentos en los que hay un enigma a descifrar y que responden a la forma de leer que tenemos en nuestra cultura contemporánea”, dijo.
Las docentes sugirieron avanzar por niveles. Luego de los cuentos policiales, con los que Borges introdujo el género a la Argentina en los años 30, recomendaron leer las historias de cuchilleros y algunas poesías.
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